
Este jueves 23 de abril, el calendario político de la provincia de Buenos Aires marca una cita clave. En un contexto de máxima tensión por el reordenamiento del Partido Justicialista (PJ), la convocatoria de hoy no es solo administrativa: es un termómetro de la resistencia y de las aspiraciones de poder de cara al cierre de listas de las próximas legislativas.
Por: Sebastián «Tecla» Farias
La reunión de asunción pejotista prevista para esta jornada ocurre en un clima de «río revuelto». Mientras desde La Plata el gobernador Axel Kicillof intenta blindar su gestión frente al ajuste nacional y consolidar un liderazgo que trascienda el esquema tradicional (cuestión advertida en encuestas), los sectores vinculados a la conducción partidaria de Máximo Kirchner buscan reafirmar su control sobre el aparato bonaerense.
El eje de hoy pasa por la necesidad de dar respuestas a la crisis alimentaria en los barrios vulnerables, un punto en el que el peronismo ha encendido las alarmas, pero que también utiliza como plataforma para discutir quién tiene la representatividad real del territorio.
El factor Mario Ishii: ¿La voz de los barones?
Es en este sentido que el senador pacense Mario Ishii presentó un proyecto para declarar la Emergencia Alimentaria por 18 meses en la Provincia. En definitiva, lo que reclama es que los intendentes sean parte de la billetera provincial. Ese ruido también es leído como una necesidad de respeto a la autonomía y la realidad de los distritos, es decir, un reclamo para que mandatarios tengan lugar en la mesa de decisiones que gestionan el día a día en el barro del Conurbano.
Un recordatorio de que cualquier intento de renovación (la «nueva canción» de Kicillof) o de retención de poder (el esquema de Máximo Kirchner) debe pasar necesariamente por el filtro de los territorios.
Intendentes
En este tablero de ajedrez bonaerense, los movimientos de piezas para la sucesión de Kicillof ya no son sutiles. Jorge Ferraresi ha decidido sacar la gestión a la calle y lo adivinan caminando la Provincia pata construir un armado que sostenga el proyecto del Gobernador, mostrándose como la opción con «kilometraje» territorial.
En la otra punta, Federico Otermín, quien ya está caminando, surge como la cara de la renovación desde Lomas de Zamora; su nombre tomó vuelo propio luego de que dirigentes como el «Chipi» Montaña lo postularan abiertamente en Sin Retorno Streaming, posicionándolo como el equilibrio justo entre la estructura histórica de la Tercera y una estética política más moderna (ver Para Juan «Chipi» Montaña, Federico Otermín «ya perfila para la Provincia» y Daniela Vilar «es su sucesora natural en Lomas»).
Mientras tanto, el proyecto de Mayra Mendoza, según dijeron, parece haber perdido el envión de otros tiempos, quedando más recluida en la defensa de presupuestos, la gestión de Eva Mieri, la defensa a rajatabla de CFK y el ataque a Kicillof. En medio de este escenario, la figura de Sergio Massa en San Vicente no pasó desapercibida: con un perfil técnico y de consultoría estratégica, el líder del Frente Renovador parece haberse probado el traje de «DT» del equipo, aportando la lectura macro y los números necesarios para ordenar una tropa que, aunque camina separada, sabe que necesita un plan de juego común para no quedar fuera de la cancha en 2027. Muchos aseguran que aspira a la Provincia.
El concepto de Jorge Torres: «Unidad aunque duela»
Según dijeron, el senador Sergio Berni lanzó la consigna intestina de “unidad hasta que duela”. En los pasillos de las delegaciones gremiales y los despachos municipales, vuelve a resonar también esta frase, la que viene sosteniendo hace un tiempo también el hombre de Luz y Fuerza local, delegado del Ministerio de Trabajo, el axelista Jorge Torres.
Para Torres, esta premisa no es una elección estética, sino una necesidad mecánica de ajuste. Tanto en el frente sindical como en el armado electoral, sostiene que cualquier fisura interna es una invitación al avance de políticas que consideran destructivas. Sin embargo, el matiz que aparece hoy es que ese «dolor» está llegando a un punto crítico:
-
Para los gremios: La unidad es el único escudo contra las embestidas reformistas libertarias.
-
Para la política: El debate ya no se puede contener. Lo que Torres pregona como una disciplina necesaria para la victoria, otros sectores puede ser entendido como un corset que impide la renovación.
El tablero
La interna que hoy se pone de manifiesto tiene trasfondos que van más allá de una reunión. El reordenamiento axelista —especialmente en la Tercera Sección— puede ser interpretada como un desafío directo a la estructura del PJ.
Sumado a esto, el despliegue territorial de los intendentes se vuelve vital. En distritos como Lomas de Zamora o Lanús, la consigna de Torres se pone a prueba: ¿Se puede sostener una unidad «que duela» cuando los proyectos de país empiezan a bifurcarse dentro del mismo movimiento?
La jornada de hoy, 23 de abril dejará fotos y comunicados, pero el fondo de la cuestión sigue siendo el mismo. El peronismo bonaerense está en una etapa de transición donde conviven la vieja guardia, que apela a la disciplina vertical y la nueva ola que, bajo el ala de Kicillof, entiende que la unidad sin una «nueva canción» es solo una estrategia de supervivencia, pero no una de triunfo.

































