
En este artículo se analiza un antiguo proyecto injustamente postergado y cada vez más necesario frente a la crisis del transporte
Por: Jorge Zatloukal (*)
Cómo parte integral de la red de subterráneos el 29 de abril de 1987 fue habilitado el primer tramo del “Premetro”, que cubría el trayecto de algo más de dos kilómetros entre, la estación de transferencia, que es cabecera del servicio y se ubica en Plaza Virreyes, donde finaliza la Línea E de subterráneos (actualmente esta siendo extendida hasta Retiro), posteriormente se inauguraron las obras de extensión, hasta el barrio General Savio en Lugano, uniendo de esa forma los barrios de Flores sur y Villa Soldati.
Aquel servicio fue inicialmente brindado con tres antiguos coches de tranvías de 1913, que fueron adaptados, y lograban alcanzar una velocidad de 70 km /h, con capacidad setenta pasajeros cada uno, posteriormente se incorporaron los coches modernos que actualmente están en servicio. En un contexto actual donde las actuales autoridades del gobierno porteño con desacierto intentan cerrarlo, se ignora que existen ordenanzas vigentes de la ciudad de Buenos Aires que obligan a concluirlo en tu totalidad y llevarlo hasta puente La Noria en Lomas de Zamora, lo que redundaría en mayor rentabilidad y beneficio para porteños y bonaerenses.
Efectivamente la traza prevista para el Premetro, fue concebida, como un proyecto integral e incluye su inserción a escala regional, en el AMBA, así fue que en enero de 1987, por Ordenanza Nº 41.729, del ex Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires se aprobó, su extensión hasta Puente La Noria, esto es el límite con los municipios de Lomas de Zamora y La Matanza, donde estratégicamente, se ubica la Terminal de ómnibus, muy cerca del Mercado Central de Buenos Aires, hasta donde se pretendía extenderlo.
La iniciativa de extender el servicio, surgió a mediados de los años 80, y nunca pudo concretarse, incluso se suscribió un convenio entre la empresa Subterráneos de Buenos Aires y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, para ejecutar conjuntamente las obras, con los municipios de la región, pero el mismo, nunca llego a materializarse, pese a que se favorecería significativamente a los habitantes del cordón sudeste de la Capital, evitaría perder tiempo en transbordos y facilitaría el acceso directo al centro porteño.
Los más interesados eran por aquel entonces los intendentes del conurbano, por caso el Doctor Eduardo Duhalde de Lomas de Zamora se reunió -mucho antes- en 1985 con una delegación Checa de la representación comercial de la embajada en el Palacio municipal, anunciando la iniciativa: Los checos en esa ocasión le habían presentado un proyecto llave en mano. Posteriormente se anunciaba la posibilidad de extenderlo a Lánus-desde el Puente Uriburu- y hacia La Matanza, proyectos que no prosperaron.

En 1998, se anunciaba nuevamente la extensión hasta Puente La Noria, pero tampoco se concreto, las causas tal vez fueron ente otras, la crisis que afecto al país y colapso en 2001. La conclusión de la línea “H” del Subterráneo hasta Pompeya, también se articularia con un esquema de movilidad más eficiente. Uno de los aportes que lograría materializar el proyecto es mejorar la accesibilidad de sectores geográficamente desplazados, a un transporte público que como el guiado tiene las características de bajo costo, rapidez y seguridad. Situación que adquiere relevancia si se interpreta que el transporte público de pasajeros más que un servicio configura en realidad una necesidad básica por cuanto implica el medio de millones de ciudadanos a desplazarse diariamente para ir a trabajar, estudiar, comprar, realizar trámites, procurarse asistencia médica e incluso esparcimiento.
La actual crisis de energía que padece el país sumada al agravamiento de las consecuencias climáticas del llamado “Recalentamiento global”, derivado entre otras cosas del consumo irracional de recursos, requieren particular atención cuando se ofrece la posibilidad de llevar a cabo una conservación del consumo energético, mejorando las condiciones de eficiencia energética y ecológica. La extensión del Premetro implicaría: –Mejora por una mayor participación del modo guiado. –Supresión de transbordos y de trayectos en vehículos automotores. – Desaliento de utilización de medios individuales, frente a las mejores condiciones de traslado ofertadas y de las ventajas diferenciales y atributos propios del modo guiado.
En definitiva para avanzar con soluciones al transporte se requiere una gobernanza articulada del conurbano que podría implementarse a través de la conformación del Ente coordinador del transporte metropolitano, previsto desde 1998 en una ley de la Nación.
(*) El autor es un Consultor especializado en temas de transporte. En 2001 fundó el Taller Metropolitano Hábitat y Transporte Sustentable. Estudió Tecnologías ferroviarias en la Universidad Nacional de Lanús.
Referencias: Diario La Razón 23/6/87, Pág. 22; La Nación 23/6/87 Pág. 13; Ámbito Financiero 23/6/87; La Prensa 23/6/87; Diario Tiempo Argentino 6/11/1985. La iniciativa comunal fue anticipada en Clarín el 19/3/85 (editorial), luego en La Nación 21/3/85, “El futuro servicio tranviario llegaría a Lomas de Zamora” y por Clarín el 21/3/85 “Tranvía a Lomas de Zamora”; Diario La Nación 30/5/87 “ Se realizan estudios para extender el Premetro hasta Lánus”; Diario Clarín 13/11/86. “El Premetro podría llegar a La Matanza” y Crónica 24/2/98, la nota refiere el interés Legislativo de la Ciudad y diario La Unión de Lomas de Zamora 26/3/1999.


































