Arsenal nazi en Avellaneda: Vendía uniformes históricos por Facebook y tenía un búnker militarizado

Un operativo de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos desbarató un foco de apología del odio e infracción a la Ley Antidiscriminatoria en la localidad de Gerli. El sospechoso poseía armas de guerra, dagas del Tercer Reich, simbología de las SS y un perturbador detalle estructural en su vivienda.

Un impactante despliegue judicial y policial sacudió a la localidad de Gerli, en el partido de Avellaneda, tras descubrirse una monumental colección de armamento y parafernalia nazi en el interior de una vivienda familiar. El operativo, ejecutado por la Dirección de Contraterrorismo dependiente de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, culminó con la detención de un hombre de 46 años implicado en la violación flagrante de la Ley Nacional 23.592 (Ley Antidiscriminatoria).

La investigación que derivó en el allanamiento penal se inició a partir del rastreo de actividades comerciales ilícitas en el entorno virtual. Según precisaron fuentes del caso, bajo el pseudónimo de «Fernando Martinsohn», el sospechoso utilizaba la plataforma de venta masiva Marketplace de la red social Facebook para comercializar indumentaria militar histórica y accesorios de combate de carácter extremista. Aunque el perfil digital intentaba mimetizarse utilizando una insignia de una estrella militar del ejército de los Estados Unidos con las siglas «U.S.», las tareas de inteligencia criminal coordinadas por los equipos de la especialidad antiterrorista permitieron geolocalizar el verdadero centro de operaciones del vendedor, el cual inicialmente figuraba falsamente en Sarandí, pero se ejecutaba en un domicilio de Gerli.

Al ingresar a la propiedad, los uniformados se toparon con un panorama escalofriante. Más allá del volumen de armas de fuego secuestradas —muchas de ellas en perfecto estado operativo—, el inmueble estaba acondicionado como una suerte de santuario de exaltación al régimen de Adolf Hitler. Los investigadores consignaron un detalle que causó honda impresión en los peritos policiales: el pasillo de ingreso a la finca estaba construido con un mosaico de baldosas que dibujaban de forma explícita la estructura de múltiples insignias esvásticas.

Entre los pertrechos secuestrados se destacan chaquetas de fajina militar portando la esvástica, gorras de plato, dagas reglamentarias de las fuerzas alemanas de ocupación, cintos de correaje oficiales, apliques y un casco militar de acero que lleva grabada la iconografía rúnica tradicional de las temibles Schutzstaffel (SS).

Además de la indumentaria textil, se incautaron bolsas herméticas repletas de retazos de tela con bordados detallados de la simbología nazi y una gran cantidad de insignias metálicas listas para ser distribuidas o colocadas en nuevos uniformes réplica o restaurados. La literatura doctrinaria tampoco faltaba en el recinto: sobre una repisa descansaba un ejemplar en perfectas condiciones del manifiesto político «Mi Lucha» (Mein Kampf), escrito por Hitler.

El Arsenal Secuestrado

El poder de fuego del sospechoso, identificado formalmente como Diego Fernando (46), superaba ampliamente lo esperable para un coleccionista amateur. El personal policial procedió al decomiso de:

  • Armas operativas: Pistolas calibres .22 y .25, revólveres Colt calibres .38 largo y especial con sistemas de disparo ópimos, y un histórico revólver calibre .44 Russian fabricado en Berlín.

  • Modificaciones y material de guerra: Una culata de fusil Mauser con cañón calibre 7,65 mm, múltiples piezas para el armado clandestino de armamento pesado y un equipo de disparo casero oculto en una lata metálica.

  • Municiones masivas: Cientos de cartuchos vivos de marcas internacionales de renombre como Remington Cyclone, Magtech, CCI Blazer y cajas de fabricación alemana (Rettweil), sumado a peines cargados listos para el uso de fusiles tácticos.

La causa quedó radicada en el Juzgado Federal de Primera Instancia de Quilmes, bajo la subrogancia del Dr. Alberto Osvaldo Recondo y la intervención directa de la Secretaría Penal Nro. 4, a cargo del Dr. Nahuel Rennes. El magistrado interviniente convalidó la totalidad del procedimiento dispuesto y ordenó mantener al sospechoso bajo arresto en condición de comunicado, disponiendo su traslado a sede judicial en las primeras horas de la mañana.

Paralelamente, se ordenaron peritajes informáticos de extrema urgencia sobre dos teléfonos celulares del detenido (un dispositivo iPhone y un Motorola), así como sobre un disco de estado sólido de alta capacidad extraído de una computadora de escritorio secuestrada en el lugar, mediante el cual se presume que el imputado coordinaba la logística de las ventas y los contactos a nivel nacional e internacional con células de similar ideología.

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