
El rector de la Universidad Nacional de Avellaneda analizó los alarmantes resultados de las pruebas PISA, la pérdida del poder adquisitivo salarial, la desinversión presupuestaria del Gobierno nacional y la creciente deserción estudiantil. Además, opinó sobre la actualidad política de Avellaneda tras el reciente alejamiento de Jorge Ferraresi del sillón municipal.
En el marco de una jornada de paro universitario, el rector de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), Jorge Calzoni, realizó un exhaustivo diagnóstico sobre el crítico presente que atraviesa el sistema educativo y la educación superior en la Argentina.
Durante la charla, la máxima autoridad de la casa de altos estudios abordó las principales problemáticas que afectan a las universidades nacionales, la pérdida de matrícula y las tensiones del escenario político en la Región.
Pruebas PISA y la crisis de comprensión lectora
Al analizar el drástico descenso de los resultados educativos en el país, Calzoni subrayó que se trata de un problema estructural que excede a un gobierno puntual y requiere de políticas de Estado sostenidas en el tiempo:
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Falta de continuidad: “Pensar la educación en ciclos de cuatro años es sumamente complejo porque no funciona. Los procesos educativos son más largos y requieren inversión continua articulada entre las provincias y la Nación”.
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Impacto en la universidad: “Vemos un retroceso fuerte en comprensión de texto y capacidad de abstracción en matemática, algo que se refleja de forma directa en los ingresantes universitarios. Por eso, en la UNDAV implementamos talleres niveladores de comprensión oral y escrita y de matemática para evitar que los estudiantes fracasen en su intento de graduarse”.
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El rol de las nuevas tecnologías: Indicó que el uso apresurado de las tecnologías digitales y la irrupción de la inteligencia artificial están transformando la construcción del conocimiento, un desafío pedagógico que obliga a reconfigurar la enseñanza.
Conflicto universitario y desfinanciamiento crítico
Consultado por las medidas de fuerza gremiales y el ajustado panorama de recursos para la educación superior, el rector planteó un fuerte reclamo hacia las partidas giradas por el Poder Ejecutivo Nacional:
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Presupuesto insuficiente: Detalló que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) calculó un presupuesto de 11 billones de pesos para las 65 universidades públicas del país para poder operar de forma adecuada, pero el Gobierno nacional solo asigna alrededor de 4,5 billones de pesos, un monto que no llega a la mitad de lo requerido.
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Distorsión operativa: Explicó que el presupuesto histórico destina un 90% a salarios y un 10% a gastos de funcionamiento. Actualmente, la masa salarial absorbe casi el 96%, dejando apenas un 4% para servicios básicos como luz, gas, limpieza, mantenimiento de ascensores y alquileres.
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Pérdida salarial y paritarias: Remarcó que la pérdida del poder adquisitivo de los docentes y nodocentes oscila entre el 35% y el 38%, por lo que la oferta del 3% en paritarias resulta insuficiente ante la inflación persistente.
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Deserción estudiantil: Calzoni admitió que la compleja coyuntura socioeconómica y el impacto de los conflictos presupuestarios están acelerando el desgranamiento y la pérdida de alumnos que no pueden sostener la cursada.
La interna política en Avellaneda y la coyuntura local
Finalmente, el rector —quien también presida la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC)— se refirió al plano político local luego de que el exintendente Jorge Ferraresi dejara su cargo y retornara posteriormente como asesor de la actual jefa municipal, Magdalena Sierra:
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Sucesión municipal: Catalogó el movimiento político como «extraño» para la ciudadanía y llamó a consolidar propuestas integradoras.
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Unidad y reglas claras: «Espero que existan acuerdos de unidad o elecciones internas que permitan llegar con un proyecto de gobierno competitivo de cara al próximo año y presentar una alternativa frente al actual modelo nacional», concluyó.


































