Un joven de Monte Grande visibiliza a vecinos en situación de calle y llama a la solidaridad

Juan Cruz tiene 23 años, trabaja como programador y editor de video. Tras comprar unos anteojos tecnológicos, comenzó a registrar las gestos cotidianos de ayuda que realizaba de manera anónima en la calle Alem. Inspirado por creadores de contenido solidario, sus publicaciones se viralizaron y abrieron un canal de conversación sobre las historias de vida detrás de la vulnerabilidad en el distrito.

Por: Sebastián «Tecla» Farias

Caminar por el centro comercial de la calle Alem, en Monte Grande, es parte de la rutina diaria de miles de vecinos. Sin embargo, para Juan Cruz, un echeverriense de 23 años, el trayecto hacia la estación ferroviaria se convirtió en el escenario de una iniciativa que busca devolver la mirada sobre quienes atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad.

Programador y editor de video de profesión, Juan Cruz comenzó a registrar con lentes inteligentes (Ray-Ban Meta) sus interacciones con personas en situación de calle, al igual que lo hace otro vecino Axel Russo (ver nota De Morón a las calles de Esteban Echeverría: quién es Axel, el motociclista que se volvió viral en Monte Grande). Lo que nació como una práctica habitual que realizaba de forma privada y autofinanciada tomó una dimensión pública al compartirse en redes sociales, alcanzando rápidamente la viralización.

Gestos cotidianos en el centro echeverriense

Los registros se concentran en el tramo céntrico de Monte Grande. En una de sus publicaciones, Juan Cruz se acercó a Angie, una mujer que le relató que trabaja junto a su pareja con feriantes de la plaza, pero que ante la complicación económica volvieron a quedar en situación de calle. Tras dialogar sobre sus gustos, el joven le compró una docena de empanadas de jamón y queso en un comercio tradicional de la cuadra.

 

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En un segundo video, las imágenes captan a un hombre buscando alimento en los contenedores de basura. «Yo iba detrás de él y esperaba algún momento para acercarme sin invadirlo», relata el joven ante Data Conurbano. Tras interpretar sus necesidades debido a la escasa interacción verbal del hombre, ingresó al local contiguo para comprarle una hamburguesa.

«Son momentos simples, pero me quedan mucho más que cualquier otra cosa. A veces uno piensa que tiene que hacer algo enorme para ayudar, y en realidad simplemente detenerse y preguntar qué necesita puede significar muchísimo para esa persona», reflexiona Juan Cruz.

Redes, tecnología e inspiración solidaria

Aunque el gesto de colaborar con vecinos vulnerables era habitual en su vida, la incorporación de la tecnología le permitió darle un enfoque distinto. Inspirado por referentes del contenido con impacto social como Ema Monzón, decidió publicar las piezas audiovisuales para darles reconocimiento a los protagonistas y motivar a otros a involucrarse.

 

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«Todo lo que sale en los videos lo hago por cuenta propia; no está patrocinado ni recibo dinero por hacerlo. Pensé que utilizar los lentes podía servir para que más personas conocieran sus historias y se animaran a dar una mano», aclara.

La repercusión de los posteos superó las expectativas iniciales. En la sección de comentarios, la propia comunidad de Monte Grande comenzó a reconstruir y aportar datos sobre las historias de vida de las personas filmadas, generando una red de empatía entre los vecinos del distrito.

Juan Cruz (23), el joven vecino con mirada atenta y sensible.

La mirada local sobre la coyuntura

Consultado sobre el panorama que observa a diario en los barrios de Esteban Echeverría, el joven no oculta su preocupación ante el incremento de personas pernoctando o buscando sustento en la vía pública:

«Lamentablemente siento que cada vez veo más personas en situación de calle, tanto en las zonas céntricas como en distintos barrios de Monte Grande».

Sin pretensiones de posicionarse como un héroe individual, Juan Cruz concluye con un mensaje dirigido a la comunidad y a los jóvenes de su generación: «Nadie está obligado a ayudar ni hay que hacerlo para demostrarle nada a nadie. Pero si tenés la posibilidad de dar una mano, por más pequeña que parezca, para quien la recibe significa muchísimo. Si cada uno aporta un poquito desde el lugar que puede, ya es una forma de hacer una diferencia».

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