
En diálogo con Sin Retorno Streaming, el referente del PRO ratificó su postulación local, analizó el vínculo con La Libertad Avanza, respaldó a Diego Santilli y Hernán Lacunza, y cuestionó el estancamiento de la gestión de Jorge Ferraresi.
El dirigente y referente del PRO de Avellaneda, Maximiliano Gallucci, ofreció un exhaustivo panorama sobre la coyuntura política municipal, provincial y nacional. No solo ratificó sus intenciones de competir por la intendencia local en el próximo turno electoral, sino que además fijó una clara postura doctrinaria sobre cómo deben articularse los acuerdos de la oposición frente al oficialismo.
La aspiración municipal y las PASO como ordenador
Sin rodeos y consultado de manera directa sobre sus pretensiones políticas en el territorio, Gallucci encendió la luz verde para encabezar el armado local. «El objetivo máximo en mi carrera política es gobernar mi barrio. No porque el barrio sea mío, sino porque yo soy del barrio. Mi sueño siempre es ser intendente de Avellaneda y trabajo todos los días para seguir formándome para estar a la altura si la gente nos acompaña», afirmó con contundencia.
En un escenario donde dentro del espacio opositor local comienzan a sonar diferentes nombres —como el de Lucas Yacob en las filas del PRO o el de Cristian Fratini por el lado de La Libertad Avanza—, Gallucci enfatizó que la herramienta idónea para dirimir los liderazgos y las propuestas no son los acuerdos cupulares. Para el dirigente, las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) representan un mecanismo indispensable, argumentando que permiten que sea la ciudadanía la que defina la oferta electoral en las urnas y evita que las candidaturas se resuelvan a dedo dentro de un cuarto cerrado.
Coalición programática vs. «Rejunte» con La Libertad Avanza
Al ser requerido sobre la relación del PRO con La Libertad Avanza a raíz de las mesas de diálogo que se vienen desarrollando a nivel nacional, Gallucci marcó una clara distancia entre acordar agendas de gobernabilidad y conformar un frente netamente electoral. En ese sentido, advirtió sobre el peligro de construir alianzas basadas únicamente en figuras o especulaciones políticas sin un consenso previo sobre el modelo de gestión.
«A mí me interesan los proyectos, no los nombres. Cuando armás una coalición tenés muchos puntos en común y un ‘para qué’ compartido. Si te juntás solo por juntarte sin saber para qué, termina siendo un rejunte. Y cuando un rejunte llega al gobierno sin armar nada, la gestión termina siendo un desastre.»
Bajo esta premisa, el referente territorial defendió la vigencia de una alternativa política amplia —una «tercera vía» dentro del marco opositor— que vuelva a integrar al radicalismo, la Coalición Cívica y diversos sectores vecinalistas que hoy no se alinean de manera automática en la grieta. Asimismo, argumentó que la clave para un futuro gobierno radica en combinar la disciplina del equilibrio fiscal con un Estado eficiente, capaz de ejecutar obra pública y sostener el desarrollo local, diferenciando el enfoque del PRO de posturas que proponen la neutralización total de la inversión estatal.
Proyección bonaerense y nacional: Santilli y Lacunza
Al trasladar el análisis al plano provincial, Gallucci respaldó sin fisuras la figura de Diego Santilli como el candidato natural del espacio para disputar la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en 2027. Al respecto, recordó que la provincia se define sin segunda vuelta, por lo que «se gana o se pierde por un voto», señalando que la división del arco opositor en 2023 fue el factor determinante para la reelección del oficialismo provincial. En la misma línea, aclaró que Santilli mantiene su pertenencia orgánica e identidad dentro del PRO, marcando la diferencia con otros dirigentes que, como Patricia Bullrich, se sumaron de forma definitiva a las filas de La Libertad Avanza.
En el terreno nacional, el dirigente destacó el rol que viene desempeñando el exministro de Economía Hernán Lacunza como una alternativa de liderazgo y capacidad técnica. Gallucci remarcó los antecedentes de su gestión bonaerense al señalar que Lacunza demostró que es posible alcanzar y sostener el equilibrio fiscal en la Provincia de Buenos Aires sin congelar el presupuesto ni interrumpir las obras de infraestructura planificadas para los municipios.
El diagnóstico sobre Avellaneda y el estancamiento de la gestión
En lo referente a la política local y los recientes movimientos en el Palacio Municipal tras los cambios de rol de Jorge Ferraresi, Gallucci sostuvo que el único árbitro capacitado para evaluar las decisiones políticas y cobrar o no un «costo político» es el propio electorado. Según su visión, cualquier lectura de encuestas es provisoria y el verdadero impacto se medirá de forma definitiva al momento de emitir el sufragio.
No obstante, el dirigente del PRO señaló que, desde la perspectiva del vecino, los movimientos políticos de las últimas semanas no han provocado ninguna transformación tangible en la administración pública local. Al no haberse modificado la estructura del gabinete municipal ni haberse renovado las líneas directivas, la gestión sigue funcionando bajo la misma inercia y los problemas cotidianos del distrito permanecen sin respuesta.


































