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lunes, septiembre 26, 2022
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Borges: a 42 años del Premio Cervantes, recordamos su paso por Turdera

El 21 de enero de 1980 obtuvo el galardón. El Rey Juan Carlos le entregó la máxima distinción de la lengua castellana. El Sur estuvo presente en sus escritos.

Por: Federico Gastón Guerra*

Fue Jorge Luis Borges un enamorado de la zona Sur. Sus obras siempre reflejaron estas tierras, donde ubicó algunos de sus cuentos. A 42 años de la obtención del Premio Cervantes, máxima distinción de la lengua castellana, el 21 de enero de 1980, recordamos sus menciones a Turdera, próxima a cumplir 112 años el 30 de enero.

«–Hablemos de esas mitologías de compadres y caudillos.
–Yo no creo que corresponda a Adrogué sino a Palermo o a Turdera. Como la famosa familia de los Iberra «. Este pequeño diálogo se da entre la desaparecida revista Sur Semanario y el escritor Jorge Luis Borges.

Cada cuento o línea de Borges tenía aroma a malevaje. Por esto, en el poema «El Tango», no duda en calificar a nuestro compadritos como «hombres del cuchillo y el coraje «.

Tal vez la síntesis perfecta de lo reflejado por el ganador del Premio Cervantes hayan sido los Iberra, así, a secas y con todo el afecto con el que antiguos vecinos recuerdan a estos hermanos, en aquel Turdera de la Costa Brava y el camino de Las Tropas.

Sobre La Intrusa (también vuelve a mencionarlos junto a Turdera en el cuento en el libro de Arena) dice: “(…) caramba, demasiados cuentos míos suceden en Palermo. Entonces pensé en Turdera, y pensé en los Iberra; y luego resolví la historia de dos hermanos –los dos cuchilleros-. Les di un pasado un poco vago de cuatreros, de troperos, quizá de tahúres también –ciertamente de guardaespaldas de los caudillos-“, recuerda Borges a Osvaldo Ferrari en el libro Reencuentro, diálogos inéditos.

«Turdera tiene un alto significado alegórico que debemos destacar, por que nos está señalando que en el sórdido ambiente de aquel Turdera, entre hornos de ladrillos, desparramadas quintas, matorrales, taperas y elementales casas, con las tropas ladeando el horizonte, y el andar entonado del compadre, se intuye todo el criollismo. Desde el rasgueo milonguero de las guitarras, los primeros loteos, la plaza, la iglesia, el primer banco solidario, el tranvía a caballos, y ‘la belicosa alegría’ de los iniciales tangos; por eso se emparda Turdera [y no a otro lugar] con Palermo», cuenta Jesús Mira en una investigación en Paseo Turdera.

Quienes conocieron a la familia Iberra del trato de cada día desmienten estas versiones de muerte y venganza que describió el escritor. Y aquel verso de El Tango: “Y ese Iberra fatal, de quien los santos se apiaden, en un puente de la vía mató a su hermano el Ñato, que debía más muertes que él y así igualó los tantos”, queda en el terreno de lo fantástico, de lo literario.

Concurso

El creador del Aleph visitó Turdera en 1969 y esa presencia quedó grabada en la memoria de los vecinos. Ese día firmó sus trabajos en la librería de la ciudad y presidió un concurso literario.

Tal vez de andar por estas calles es que surge la polémica sobre a qué localidad pertenecería el Almacén del cuento El Sur: Adrogué o Turdera?

“He leído ese libro incansablemente y me tomé el trabajo de recrear el recorrido que hace Borges en el cuento. Basado en los metros, el tiempo y las descripciones, indudablemente llegué a ‘El Favorito’ (NdR: viejo almacén en el límite de Adrogué y Turdera), es mi criterio”, retrucó, por su parte, la escritora Laura Masolo, según se lee en un artículo del diario LA UNIÓN.

Rápidamente añadió (siempre según esa nota periodística) que, para ella, el escritor se confundió de tren, al llegar a Turdera y pensar que estaba en Adrogué, probablemente por su problema de ceguera.

En aquellos Almacenes de Ramos Generales se compraba de todo y quienes venían del campo traían sus listas en las que detallaban los víveres que se necesitaban todo el mes.

Y en ese reducto, a veces bravo, el almacenero hacía los paquetes mientras una grapa en esas mesas sin manteles era la compañía ideal junto a una charla con otros hombres que deambulaban por el local.

Agreste

«Otra visión de la zona está instalada en su cuento ‘There are more things’ donde nos habla de un presunto pariente y reseña ‘Mi tío era ingeniero. Antes de jubilarse de su cargo en el ferrocarril decidió construir en Turdera, que le ofrecía las ventajas de una soledad casi agreste y de la cercanía de Buenos Aires'», agrega Mira.

Cada páramo sería un lugar en donde el duelo criollo estaría presente, esperando que una pluma capte como una fotografía el momento de la estocada final, cada villorrio esperaría con ansias la llegada de Borges para contar sus historias de copas de más y pelea maleva.

*el autor es periodista, escritor, escritor e historiador

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