
Durante un masivo encuentro en Adrogué que reunió a productores y académicos, el senador Federico Fagioli anunció la creación de una mesa de trabajo para legislar la actividad. Buscan generar empleo genuino y aprovechar un mercado en expansión.
La producción de hongos comestibles y medicinales en la provincia de Buenos Aires está a un paso de salir de la informalidad normativa. Bajo el impulso del festival “La Funga, Ostras y Sombreros” realizado en Adrogué, el sector productivo y el legislativo acordaron avanzar en un marco regulatorio que brinde previsibilidad a una actividad que, aunque emergente, demuestra un potencial económico y ecológico estratégico.
El evento no fue solo una feria cultural; se consolidó como un espacio de articulación política y científica. Con la participación de más de 1.000 personas, el eje central estuvo puesto en el Café de Productores, donde se debatió la necesidad urgente de reglas claras para un sector que hoy convive con un vacío legal tanto a nivel provincial como nacional.
El Senado bonaerense como escenario
El senador provincial Federico Fagioli, presente en la jornada, se comprometió a llevar la demanda al recinto platense. “Vamos a poner a disposición las puertas del Senado para transformar esta experiencia en herramientas concretas que mejoren la capacidad de producción”, afirmó el legislador.
La intención es conformar una mesa de trabajo que incluya al Ministerio de Desarrollo Agrario, investigadores del ámbito científico y a los propios productores. El objetivo: una normativa que no solo regule las buenas prácticas, sino que también fortalezca la cadena de valor y facilite el acceso a financiamiento oficial.
Un aliado contra la crisis: baja inversión y alto valor
En un contexto económico complejo, el cultivo de hongos aparece como una oportunidad de «empleo verde». Sus ventajas competitivas son claras:
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Baja inversión inicial: Ideal para emprendimientos familiares o pequeñas cooperativas.
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Economía circular: Se basa en el aprovechamiento de desechos agrícolas para el sustrato.
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Demanda creciente: El mercado gastronómico y medicinal busca cada vez más estos productos por su alto valor nutricional y proteico.
«Avanzar en la regulación permitiría saldar un vacío normativo y sentar las bases de una política pública replicable en otras provincias», destacaron durante el encuentro.
Articulación institucional
Del debate participaron figuras clave como Renata Valgiusti (Desarrollo Agrario PBA), Ariel Cosentino (Banco Provincia) y el Dr. Edgardo Albertó, referente científico del sector. La presencia de la banca pública sugiere que el marco regulatorio es el paso previo necesario para que los productores puedan acceder a créditos que permitan escalar la producción a niveles industriales.
La exitosa convocatoria en Adrogué dejó en claro que el interés por la «funga» trasciende lo culinario. Hoy, la producción de hongos se perfila como una alternativa concreta para promover el empleo registrado y el agregado de valor local en territorio bonaerense.
































