
En una entrevista radial, la máxima autoridad de la Universidad Nacional de Lanús defendió las movilizaciones, celebró los avances judiciales por la Ley de Financiamiento Universitario y llamó a discutir un proyecto de país por encima de los nombres.
El rector de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), Daniel Bozzani, lanzó fuertes críticas al modelo socioeconómico del Gobierno nacional, denunció un permanente «hostigamiento» hacia las casas de estudio públicas y convocó a dar una «batalla cultural» para reconstruir el tejido social de la Argentina.
Las declaraciones se dieron en el marco de una extensa entrevista concedida al programa Todo tiene movimiento (Radio UNLa FM 92.1), donde el músico y académico repasó el complejo escenario político, la situación salarial del sector y los desafíos del sistema de educación superior.
El frente judicial y el impacto de las marchas
Al trazar un balance del primer semestre del año, Bozzani puso en valor la masividad de la cuarta Marcha Federal Universitaria, señalando que la permanencia en las calles ha sido la herramienta determinante para frenar el ahogo presupuestario.
En esa línea, destacó el frente común logrado entre el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), los gremios y el movimiento estudiantil, que recientemente consiguió un revés judicial clave para el Ejecutivo: el rechazo al recurso presentado por el Gobierno contra la Ley de Financiamiento Universitario.
«Hace dos semanas la cautelar dio por rechazado el recurso del Gobierno y eso permite acercarnos al cumplimiento definitivo de la ley. Eso es muy importante porque si no, nada de lo que estamos haciendo hoy sería posible», afirmó el rector, manifestando una expectativa positiva de que la norma se termine aplicando en su totalidad.
Presupuesto, paritarias y la realidad salarial en el Conurbano
Bozzani no ocultó su preocupación por el «hostigamiento» oficial que, según denunció, incurre en planteos «anticonstitucionales» y busca entrometerse en la autonomía de las universidades. Sin embargo, matizó el debate respecto a las últimas recomposiciones salariales y los fondos de funcionamiento.
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Gastos de funcionamiento: Calificó de «insuficiente» el reciente aumento del 20% otorgado por el Ejecutivo ante una inflación que «lo supera todo», aunque valoró que sirva como un paliativo transitorio.
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Discusión paritaria: Tomó distancia de los sectores que catalogaron de «migajas» los últimos aumentos del veinte por ciento. «El 70% de los trabajadores de nuestra comunidad de Lanús cobran menos de un millón de pesos por mes. Aunque falta otro 28% para la reconstitución definitiva de los salarios, no podemos decir que un aumento así son migajas porque es faltarle el respeto a la sociedad misma», argumentó.
«Planilla de Excel» y críticas al RIGI
El tramo más político de la entrevista estuvo marcado por el cuestionamiento al enfoque tecnocrático de la gestión nacional. «Es intolerable gobernar con una planilla de Excel», sentenció Bozzani, vinculando esa lógica fría con el deterioro del tejido social y ejemplificándolo con el reciente conflicto institucional en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Frente a esto, el rector propuso una discusión estructural que supere la coyuntura electoral y la danza de candidaturas:
«La política nacional tiene que ver con la internacional y ahí estamos en problemas porque no pensamos la política desde un plan de ideas, sino discutiendo nombres. Primero tiene que estar el plan económico y volver a tejer el tejido social que está destruido. Dejemos de pensar en los nombres y pensemos en un modelo de país».
Bajo esa misma premisa, encendió las alarmas sobre el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), advirtiendo sobre el riesgo latente de que el país entregue de manera irrestricta sus recursos estratégicos sin una contrapartida que garantice el desarrollo y la soberanía industrial propia.
La universidad como motor de la clase obrera
Hacia el cierre, Bozzani ratificó la identidad histórica de la UNLa como una institución profundamente ligada al territorio, a los derechos humanos y a la movilidad social ascendente en el sur del Conurbano.
«La gratuidad permitió que los hijos de la clase obrera llegaran a la universidad», concluyó, invitando a la comunidad de la región a acercarse a conocer la oferta de la casa de estudios —que abarca desde carreras de grado hasta tecnicaturas y diplomaturas— como un acto de resistencia y una herramienta fundamental para construir «una sociedad más justa y equitativa».































