
En una entrevista con Sin Retorno Streaming, la concejal oficialista de Unión por la Patria (Fuerza Patria) y referente gremial, Noemí «Mimí» Di Gianni, le respondió punto por punto a la edil libertaria Cecilia Gómez tras el tenso cruce en el Concejo Deliberante lomense. Cruces por los salarios, denuncias por «carne podrida» con las herramientas de trabajo y la defensa del rol del empleado estatal.
La última sesión ordinaria del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora se convirtió en un escenario de alta tensión política y gremial. El detonante fue la presentación de dos proyectos de resolución impulsados por la concejal oficialista Noemí «Mimí» Di Gianni (Fuerza Patria/UxP): uno para conmemorar el Día del Barrendero (en homenaje a los trabajadores del sector desaparecidos por la dictadura militar) y otro en reconocimiento al 80° aniversario del Sindicato de Trabajadores Municipales de Lomas de Zamora (STMLZ).
La iniciativa motivó una fuerte intervención de la concejal de La Libertad Avanza, Cecilia Gómez, quien cuestionó las condiciones de trabajo, la falta de insumos, los sueldos y tildó de «castigo» haber sido enviada a cumplir tareas en el cementerio municipal en el pasado. En diálogo con Sin Retorno Streaming, Di Gianni —quien además posee una larga trayectoria como secretaria adjunta del gremio— salió al cruce y no se guardó nada.
Falta de historia y «autoridad moral»
«Hacer declaraciones desde una banca creyendo que así se cambian las condiciones de vida o la dignidad de los trabajadores es bastante pretencioso, sobre todo cuando no se conoce la historia», fustigó Di Gianni. La edil oficialista recordó el largo camino del sindicato para desarmar el escalafón «clasista» heredado de la última dictadura y jerarquizar a los trabajadores de calle.
Al ser consultada por los bajos salarios del sector, Di Gianni reconoció la problemática, pero fue tajante contra el espacio de Milei: «Los municipales somos los estatales peores pagos del país, ahora que me lo venga a decir alguien que representa a un Gobierno que dice que somos todos ñoquis o ‘la casta a eliminar’ y que dejó sin trabajo a miles de personas, la verdad que no tiene autoridad moral». En ese sentido, destacó que en la gestión local del intendente Federico Otermín «no se echó a nadie» y se prioriza la estabilidad laboral.
Cruce por insumos y denuncias de «carne podrida»
Durante la entrevista en Sin Retorno, los conductores le confrontaron a Di Gianni una foto viralizada por la oposición que mostraba el calzado destruído de un supuesto barrendero actual. La concejal desmintió categóricamente que represente la actualidad del área: «No nos vendamos carne podrida. Desde hace más de dos años se entregan dos mudas de ropa anuales (invierno y verano) y calzado. ¿Que a veces se rompe un escobillón o un botín y tardan unos días en reponerlo? Sí, pasa, pero no estamos en la situación que relatan».
Incluso, Di Gianni reveló que un rap de protesta utilizado por Cecilia Gómez en el recinto para criticar las condiciones laborales fue grabado en realidad «hace más de cuatro años en una joda de sábado a la tarde» por un empleado que ella misma conoce.
«El cementerio no es un castigo, es un trabajo»
Uno de los momentos más calientes de la sesión ocurrió en las tribunas del recinto, colmadas por trabajadores municipales. Cecilia Gómez denunció allí haber sido «castigada» en su momento siendo enviada a trabajar al cementerio municipal.
«Ahí saltaron los propios compañeros del cementerio que estaban en la barra a pararle el carro», relató Di Gianni. «El cementerio no es un castigo, es un trabajo digno y muy necesario para Lomas. Hay que ser un poquito más prolija al hablar de ellos. Son trabajadores que hoy tienen insalubridad y tareas riesgosas gracias a las conquistas del gremio». Asimismo, aclaró que la oposición confunde la defensa laboral con los cargos políticos: «Ella fue al sindicato cuando la echaron de un cargo político. Nosotros no defendemos cargos políticos, defendemos estabilidad laboral».
La batalla contra el concepto de «ñoqui»
Finalmente, Di Gianni dejó una reflexión histórica sobre los constantes ataques discursivos de las fuerzas libertarias y aliados locales: «La concepción de que somos ñoquis es una vieja idea que instaló la dictadura militar para meter la idea de que sobramos, que no servimos».
«El 99% de mis compañeros no son ñoquis. Cuando en la crisis del 2000 todos los funcionarios políticos se fueron de la municipalidad porque no cobraban, los trabajadores nos pusimos el municipio al hombro y lo hicimos funcionar», concluyó, reivindicando que el empleado municipal sigue siendo «la primera ventanilla del Estado» para el vecino.

































