
El ingreso de una masa de aire polar comenzó a hacerse sentir con fuerza este martes, registrando marcas térmicas bajísimas en el Gran Buenos Aires. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el invierno mostrará su versión más cruda hacia el final de la semana.
El invierno de 2026 se instaló definitivamente y la región ya transita lo que los especialistas definen como la semana más fría del año. Este martes, el termómetro marcó el inicio de un desplome térmico drástico en todo el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), haciéndose sentir con especial rigor en las zonas suburbanas donde la niebla y las heladas matutinas abrieron la jornada.
De acuerdo a los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este fenómeno está impulsado por un potente sistema de alta presión que transporta aire de origen polar directamente desde el sur del continente. A diferencia de otros frentes fríos pasajeros, esta masa de aire se estacionará sobre la región central del país durante varios días consecutivos, asegurando mañanas gélidas y tardes muy frescas de manera sostenida.
El Conurbano Sur, el principal afectado
El impacto de la ola polar no será parejo. Mientras que el cemento de la Ciudad de Buenos Aires amortigua parcialmente las marcas térmicas, los distritos del conurbano bonaerense registrarán las temperaturas más extremas:
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Pico de frío: El SMN ratificó que el viernes 3 de julio será el día más frío de 2026.
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Marcas bajo cero: En localidades del Conurbano Sur como Ezeiza, Cañuelas, Quilmes y Berazategui se prevén mínimas que quebrarán la barrera del cero, acompañadas de fuertes heladas generales.
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Estabilidad sin lluvias: La única buena noticia es que el fenómeno se mantendrá con bajos índices de humedad, por lo que el cielo lucirá mayormente despejado. No obstante, la persistencia de vientos leves del cuadrante sur acentuará la baja sensación térmica.
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias y de defensa civil locales ya emitieron recomendaciones para extremar los cuidados en niños y adultos mayores. Asimismo, se insiste en la necesidad de verificar el correcto funcionamiento de los artefactos de calefacción en los hogares para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, un peligro latente que suele agudizarse durante estas olas de frío extremo.





























