
Un violento e insólito episodio de inseguridad sacudió a los vecinos de Banfield el pasado jueves por la noche. Un hombre y su hijastro fueron sorprendidos por dos delincuentes armados cuando ingresaban a su vivienda. A pesar de la extrema tensión y los forcejeos, las víctimas lograron frustrar el robo a los gritos, provocando que los asaltantes escaparan con un botín de lo más inesperado: un pollo.
El hecho ocurrió en una propiedad ubicada sobre la calle Saltalamacchia al 765 y quedó registrado en su totalidad por las cámaras de seguridad del domicilio.
En las imágenes se observa el momento exacto en que las víctimas cruzaban el portón de entrada. Sin darles tiempo a reaccionar, los dos criminales irrumpieron a los empujones en el patio delantero. Con armas en la mano, comenzaron a forcejear violentamente con ambos hombres con un objetivo claro: obligarlos a entrar a la casa para concretar una entradera.
#POLICIALES Insólito en Banfield: sufrieron una violenta entradera, gritaron para pedir ayuda y los ladrones escaparon robándose un pollo https://t.co/GmN3xwRQv6 pic.twitter.com/TMqM03jivA
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) June 29, 2026
Desesperación, gritos y una fuga ridícula
En medio del shock y el peligro inminente, el dueño de casa y su hijastro comenzaron a pedir ayuda a los gritos, una reacción desesperada que terminó descolocando por completo a los atacantes.
Ante el temor de que los vecinos escucharan las alertas y dieran aviso inmediato a la policía, los delincuentes entraron en pánico y desistieron de ingresar a la propiedad. Sin embargo, antes de emprender la huida y en un confuso manotazo, uno de los ladrones le arrebató al padrastro lo único que llevaba en la mano: un pollo que acababa de comprar para la cena. Ambos sospechosos escaparon corriendo del lugar.
Clave para la investigación: Las imágenes registradas por las cámaras de seguridad ya se encuentran a disposición de las autoridades policiales y judiciales, y se espera que resulten fundamentales para lograr identificar y detener a los delincuentes.
Afortunadamente, más allá del tremendo susto y los golpes del forcejeo, las víctimas no sufrieron heridas de gravedad y lograron ponerle un freno a lo que pudo haber sido una tragedia.






























