
El tablero político del Partido Justicialista (PJ) atraviesa un proceso de ebullición silenciosa pero profunda. Lejos de las luces del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde tradicionalmente se dirimen las candidaturas y se digita el destino del movimiento, emerge una corriente que exige un cambio de paradigma radical.
Federico Morante, asesor de Presidencia del bloque Innovación Federal en la Cámara de Diputados de la Nación, sintetizó este emergente en una entrevista exclusiva: “El peronismo necesita una discusión más amplia, federal y con la gente como prioridad”. Oriundo de Lomas de Zamora pero con un fuerte anclaje en el armado legislativo federal, Morante puso sobre la mesa las cartas que definen la encrucijada del peronismo de cara a los próximos desafíos electorales.
El ocaso del dedo y la salud de las PASO
Para Morante, la supervivencia electoral del peronismo depende directamente de sepultar la lógica de la «selección a dedo» que caracterizó las últimas construcciones del espacio. La alternativa es clara: democratizar el liderazgo.
“Todos son potenciales candidatos a presidentes dentro del PJ. Axel Kicillof, Ricardo Quintela y otros gobernadores, así como también intendentes. Es una discusión que debe darse. Las PASO son sumamente sanas”.
Esta reivindicación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias no es menor; funciona como un mensaje directo a las cúpulas partidarias tradicionales. Frente a un PJ nacional en etapa de reorganización, la competencia interna se plantea como la única herramienta legítima para ordenar el mapa de liderazgos y evitar fugas masivas hacia ofertas periféricas.
Cristina Kirchner: peso propio versus federalismo
El debate sobre la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo el elefante en el bazar de la interna peronista. Morante no esquivó la definición, ubicando a la exmandataria en un rol de respeto institucional pero abriendo el espectro de representación:
“No hay que desconocer el peso político interno que tiene Cristina, pero se debe el peronismo una discusión muchísimo más amplia y federal”.
La frase trasluce el diagnóstico de una militancia territorial que observa con preocupación la pérdida de sintonía con las economías regionales. El desafío, sugieren desde el bloque de Innovación Federal, ya no es medir el nivel de adhesión a un nombre propio, sino reestablecer una mesa nacional donde el interior profundo tenga poder de veto y propuesta.
Fuego amigo: el desgaste de la «caza de brujas» interna
Uno de los puntos más críticos señalados por el dirigente fue el canibalismo político que exhiben diversos sectores del justicialismo en el Congreso y en los municipios. Morante advirtió que la dinámica de señalar a los propios debilita la posición de cara a la sociedad.
“Debemos dejar de señalar e interpelar a compañeros diputados nacionales, senadores e intendentes. Todos están por mandato popular y representan los intereses nacionales, pero sobre todo los de sus provincias y distritos”.
De acuerdo con su análisis, estos enfrentamientos públicos «nos corren de la verdadera discusión, que es qué Argentina queremos: si la de un gobierno para pocos o un proyecto colectivo que incluya a todos los argentinos». La fragmentación interna, en este esquema, actúa como el mejor aliado del oficialismo nacional.
Una liga sub-50 de impronta federal
Frente a la parálisis de las estructuras tradicionales, Morante destacó una red de cuadros políticos y territoriales de diversas provincias que articulan una renovación con fuerte anclaje de gestión. Figuras como Pablo Corsalini (intendente de Pérez, Santa Fe), Alberto Arrúa (diputado nacional por Misiones), Teresita Madera (vicegobernadora de La Rioja), Pency Morante (Chaco) y Rosario Romero (intendenta de Paraná) asoman como ejemplos de una militancia que busca amalgamar pragmatismo de gestión y mística federal.
«Recorriendo las provincias hay cuadros políticos con mucho contacto con la gente y con la realidad. Todos ellos tienen proyectos colectivos para construir una Argentina más pujante, pero por sobre todo federal», remarcó.
El conurbano y los intendentes de recambio
Incluso en la provincia de Buenos Aires, el histórico bastión justicialista, las lógicas de recambio territorial empiezan a acelerarse. Morante rescató la proyección de intendentes de peso como Federico Otermín (Lomas de Zamora), Ariel Sujarchuk (Escobar), Federico Achával (Pilar) y la vigencia de históricos como Alejandro Granados (Ezeiza).
El mensaje de fondo que deja esta nueva vertiente peronista es identitario: el peronismo del futuro se validará en las urnas del interior o terminará diluido en discusiones de comité metropolitano. La descentralización del poder interno ya no es una opción doctrinaria; es, ante todo, una necesidad de supervivencia política.





























