
El cosecretario general de la central obrera participó de una jornada sobre los desafíos del mundo laboral en la Universidad Nacional de Lanús. Cuestionó el avance de la informalidad, la caída del empleo industrial y el impacto de las nuevas tecnologías.
El cosecretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Jorge Sola, formó parte de un encuentro de debate sobre los «desafíos del mundo del trabajo» realizado en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Durante la jornada, analizó las transformaciones de la producción y el empleo, al tiempo que remarcó la necesidad de construir respuestas a través del diálogo, la educación y la participación democrática.
El evento se llevó a cabo en el Cine Universitario Tita Merello y contó con la presencia de referentes del ámbito académico, el movimiento sindical, la Iglesia y la política. Panelistas como la vicerrectora de la UNLa, Georgina Hernández; el obispo de la Diócesis de Lanús-Avellaneda, Marcelo «Maxi» Margni; y Agustín Balladares, asesor del Ministerio de Gobierno bonaerense, acompañaron la exposición. Previamente, Sola mantuvo una reunión en la sala del Consejo Superior con el rector de la casa de altos estudios, Daniel Bozzani.
Un «cambio de época» signado por la informalidad
En el marco del encuentro, las discusiones giraron en torno a la expansión de las plataformas digitales, el impacto de la inteligencia artificial y el crecimiento del trabajo no registrado. En su intervención, el dirigente remarcó el valor estratégico de la universidad pública para entablar este tipo de intercambios con los trabajadores.
Sola graficó la coyuntura del sector laboral a través de una escena cotidiana: la presencia de repartidores en bicicleta. «Es una foto de cambio de época», graficó el dirigente sindical al contrastar la precariedad del modelo de plataformas con la protección del empleo industrial tradicional. Asimismo, sostuvo que si bien las tecnologías transforman las tareas, las garantías de protección social no deberían declinar.
Según las estimaciones expuestas por el referente cegetista, en el último período se contabilizó la pérdida de cerca de 300.000 empleos registrados y la caída de unas 30.000 pequeñas y medianas empresas. A la par, cuestionó el vuelco hacia un modelo extractivista —orientado al petróleo y el litio— por considerar que genera menor volumen de mano de obra en comparación con la industria manufacturera.
Educación, tecnología y el rol de las instituciones
La articulación entre el sistema educativo y la capacitación técnica figuró entre los ejes centrales de la jornada. Sola instó a consolidar la formación profesional mediante alianzas entre los gremios y las universidades, rechazando la idea de una reconversión laboral automática ante la pérdida del puesto de trabajo.
A su vez, dedicó un apartado al avance de la inteligencia artificial en los procesos productivos, señalando que la innovación científica requiere marcos normativos y debates éticos. «Por primera vez el hombre creó y no puede dominar», adujo al solicitar regulaciones que eviten la pérdida de conquistas laborales.
Por su parte, la vicerrectora Georgina Hernández postuló discutir qué modelo de sociedad se busca edificar a través del trabajo, mientras que el obispo Margni resaltó el concepto de dignidad humana en el acceso al empleo. En tanto, Balladares centró su mirada en las problemáticas que atraviesan los jóvenes, como el pluriempleo y la informalidad.
Para finalizar, Sola enfatizó que la defensa de las condiciones laborales debe complementarse con la construcción de un proyecto político y productivo. «Lo que no ganamos en las calles lo vamos a ganar en las urnas», concluyó el titular cegetista.































