El antiperonismo, entre la disonancia cognitiva y la ambivalencia afectiva

En su nota de opinión, el analista político, exsecretario de Gobierno, exconcejal de Lomas de Zamora y dirigente del radicalismo Fabio Abraham expone la contradicción psicológica y sociológica que atraviesa al electorado antiperonista en la Argentina contemporánea. A través de los conceptos de la disonancia cognitiva de León Festinger y la ambivalencia afectiva formulada por Sigmund Freud, Abraham analiza cómo un sector que rechaza fervientemente al peronismo termina respaldando a un armado de gobierno compuesto, en un alto porcentaje, por figuras clave con un marcado pasado y origen en dicho movimiento popular.

Es muy común encontrar ciudadanos que en nombre del antiperonismo votan peronista ya sea que lo fueron en su origen o que lo siguen siendo por otra estructura política.
Si observamos el actual Gobierno de Milei podemos ver que el 90% de sus funcionarios fueron peronistas en algún momento y otros dicen seguir siendo peronistas, pero en otro partido.
Para ejemplificar nombramos algunos destacados
1)Scioli: vicepresidente de Néstor, 2 veces gobernador por el Kirchnerismo, candidato a Pte. por dicha fuerza, hoy ministro de Milei.
2) Bullrich: empezó militando en la JP-Montoneros, en nombre del peronismo tuvo actitudes destituyente en el Gobierno de Alfonsín, de ahí en, más, paso por varios partidos, hoy senadora por Milei.
3) Pilar Ramírez: fundadora de la Cámpora en CABA hoy mano derecha de Karina en ese distrito.
4) Santilli: se sigue definiendo como peronista, militó junto a Massa y Ritondo, actualmente se define del PRO y del LLA simultáneamente.
5) El clan Menem, no hace falta ninguna descripción.
Podríamos nombrar a casi todos los funcionarios de este Gobierno con pasado peronista, lo que no quiere decir que eso sea bueno o malo, lo más llamativo es que los votantes de este Gobierno se definen como antiperonistas acérrimos.
Esta conducta la definía Freud en su teórica del psicoanálisis como ambivalencia afectiva, más específicamente como el amor-odio sobre una persona, grupo de personas u objetos.
En 1957 el psicólogo León Festinger elaboró la propuesta de la disonancia cognitiva, es la tensión o malestar mental que siente una persona cuando las ideas, creencias o valores chocan con tus acciones, en este caso el voto.
El propio Milei tiene un pasado cercano a Scioli, por lo tanto, podríamos decir que hoy gobierna el peronismo de derecha, es por eso que el Gobierno encontró un defensor como Carlos Rukauf, ministro de Isabel propuesto por Lorenzo Miguel con el guiño de López Rega, vicepresidente de Menem y gobernador destituyente de De la Rúa.
Las distintas variables que ha tenido y tiene el peronismo, ocupan el 80% de la esfera política y llegan al poder por la vía democrática. Sus conquistas sociales, algunas de ellas innegables, mantuvieron y mantienen su halo donde se destaca su fuerza mayoritaria.
Demás está decir que el peronismo y todas sus variantes han hecho en el poder y después de ejercerlo pocas o nulas autocríticas. Sobre todo, de aquellos periodos donde se desató una violencia inusitada que llevó a la Dictadura y además la incapacidad e incompetencia, para generar espacios de debate con el resto de los partidos políticos. En ese sentido, con sus más con sus menos y en el intento de unidad nacional, ha sido la UCR quien ha tendido puentes de acuerdos, traducidos en el famoso encuentro de Balbín y Perón, gesto que pudo darse también en los ofrecimientos y los acercamientos en la presidencia de Raúl Alfonsín. A la distancia, con contextos históricos diferentes, pero no menos graves, porque pueden conducir a la disolución de nuestras instituciones, los ejemplos dados más arriba, ponen en evidencia que, de aquel embrión popular y transformador de otrora, no queda nada.
En 1972, durante una entrevista a Perón en su exilio en Madrid cuando un periodista le preguntó por los partidos políticos de la Argentina, él nombró a radicales, socialistas y conservadores, olvidándose de mencionar al peronismo,
el periodista le señaló la falta del peronismo en su lista a lo que Perón respondió con ironía y seguridad: «¿Ah, no? Es que peronistas somos todos».
A lo que agrego, a veces, los antiperonistas parecen ser más peronistas que el Kirchnerismo

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