Bajo la lluvia y con fe renovada, partió la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján

La histórica imagen de la Virgen inició su caminata de 60 kilómetros desde el Santuario de San Cayetano en Liniers. La diócesis de Lomas de Zamora tiene el honor de trasladar la imagen bendita en esta edición, encabezando una marea humana que camina hacia la Basílica bajo el lema del pueblo creyente.

Ni el cielo nublado ni la llovizna persistente frenaron la devoción popular. A las 10:00, las puertas del Santuario de San Cayetano en Cuzco 150, en el barrio porteño de Liniers, se abrieron para dar paso a la imagen peregrina de la Virgen de Luján, protegida cuidadosamente del agua para iniciar la 52ª edición de la marcha de fe más masiva de la Argentina.

A su alrededor, miles de caminantes de distintas provincias, comunidades parroquiales, grupos juveniles y familias enteras acompañaron la salida entre aplausos, cantos y banderas. La columna avanza por el trazado de la Ruta Nacional 7 en una travesía que combina el esfuerzo físico, la gratitud y los pedidos personales de un pueblo golpeado pero perseverante.

Lomas de Zamora, custodio de la imagen peregrina

Esta 52ª edición guarda un significado especial para la región sur del conurbano: la diócesis de Lomas de Zamora fue la elegida para portar la imagen cabecera durante los 60 kilómetros de trayecto y mantenerla bajo su custodia a lo largo de todo el año.

Los servidores de la diócesis lomense se turnan en el tramo para escoltar la figura que sirve de faro a la inmensa procesión humana, que avanza a ritmo constante esperando arribar a la Basílica de Luján durante la noche del sábado.

Despliegue operativo y ritmo propio

Desde las 7:00 de la mañana se puso en marcha un amplio operativo de seguridad, salud y cortes de tránsito a lo largo de los municipios de la traza para garantizar la asistencia de los peregrinos. Puestos de hidratación, asistencia médica y apoyo logístico atienden a los caminantes que se siguen sumando desde distintos puntos de partida.

Como ocurre en cada edición, la marcha no tiene un horario rígido de salida ni de llegada: durante todo el sábado y la madrugada del domingo continuarán incorporándose contingentes que avanzarán a su propio paso, unidos por la misma intención de llegar a los pies de la Patrona de la Argentina.

El lema que guía esta edición surge, como es tradición, de la Comisión de Piedad Popular tras una profunda lectura de miles de cartas, peticiones y agradecimientos dejados por los propios fieles en la Basílica. En cada paso, la caminata vuelve a reafirmar una ceremonia viva donde la fe comunitaria se sobrepone a cualquier inclemencia del tiempo.

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