
Lo que comenzó como una investigación de meses terminó en un despliegue cinematográfico. En las últimas horas, la localidad de Ingeniero Budge fue el escenario del capítulo final en la búsqueda del presunto asesino del sargento Maximiliano Gargiulo. El sospechoso, un joven de apenas 22 años, fue acorralado en un operativo que combinó la fuerza de choque del Grupo Halcón con tecnología de vigilancia aérea.
Al verse rodeado por efectivos de la SDDI de Lomas de Zamora y Lanús, el acusado intentó una última maniobra desesperada: ganar altura y huir por los techos de las viviendas linderas. Sin embargo, la ventaja táctica estaba del lado de la ley. Un drone de alta precisión monitoreó cada uno de sus pasos en tiempo real, permitiendo que el cerco terrestre se cerrara sin dejar fisuras.
La resistencia terminó cuando el joven fue reducido en medio de un vecindario que observaba atónito el despliegue policial.
Arsenal de guerra en una mochila
Lo hallado entre las pertenencias del detenido no hace más que confirmar su peligrosidad y la logística detrás de sus movimientos. En una mochila, el sospechoso cargaba un kit de ataque profesional:
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Pistola Bersa TPR 9mm con numeración limada.
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Cargador extendido cargado con 27 municiones (capacidad de fuego muy superior a la estándar).
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Pistola calibre .22 con silenciador, un elemento clave que conecta directamente con la mecánica del crimen de Gargiulo.
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Una motocicleta de 300 cc, ideal para maniobras rápidas en las estrechas calles del conurbano.
Justicia para Gargiulo
El crimen del sargento Maximiliano Gargiulo, ocurrido en julio de 2025, había conmocionado a la fuerza. El efectivo fue baleado en el rostro mientras perseguía un vehículo sospechoso; una herida que, tras semanas de agonía, resultó fatal.
La investigación, ahora bajo la lupa de la UFI de Crimen Organizado de Avellaneda-Lanús, sostiene que el ataque no fue un hecho fortuito de inseguridad, sino una acción con cierto grado de planificación, dada la utilización de silenciadores y la logística de apoyo que ya tiene a otros dos cómplices tras las rejas.
El perfil del detenido: A pesar de su corta edad, el acusado ya contaba con roces con la ley en Quilmes. Lo que empezó como una causa por tentativa de hurto escaló, en menos de un año, a un homicidio agravado que hoy lo deja frente a una posible condena de cadena perpetua.
Con esta detención, la justicia busca cerrar el círculo sobre una banda que, por meses, operó con una frialdad técnica inusual en la zona sur, marcando un antes y un después en la seguridad de los efectivos que patrullan el Gran Buenos Aires.





























