
La jornada de este lunes volvió a exponer la fragilidad del sistema ferroviario en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La Línea Roca registró importantes demoras y cancelaciones en sus principales ramales, mientras que el sindicato La Fraternidad lanzó una advertencia que genera zozobra: el servicio podría reducirse drásticamente a una sola formación por hora debido a la falta de inversión y mantenimiento.
Desde las primeras horas de hoy, los usuarios de los ramales Alejandro Korn, Ezeiza y Bosques (vía Temperley) reportaron retrasos significativos. Según fuentes oficiales, los inconvenientes se debieron a fallas técnicas en zona de vías y problemas de señalamiento, lo que obligó a espaciar las frecuencias en plena hora pico, dejando andenes colmados y pasajeros varados.
#TRANSPORTE🚆Otra jornada insoportable para viajar en el #TrenRoca. Demoras y cancelaciones ramales Ezeiza, Alejandro Korn y Bosques vía Temperley por problemas técnicos en Temperley. pic.twitter.com/Qb5SeAnT58
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) April 27, 2026
La advertencia gremial: ¿Hacia un «ferricidio»?
Más allá de los problemas puntuales de hoy, el panorama a mediano plazo es crítico. El gremio de los conductores de trenes, La Fraternidad, emitió un comunicado urgente denunciando un deterioro estructural del sistema.
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Reducción de frecuencia: El sindicato asegura que en los últimos dos años las frecuencias ya cayeron un 33%.
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Falta de insumos: Alertan sobre la escasez de repuestos básicos, material rodante fuera de servicio y falta de mantenimiento en las vías.
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La amenaza: De no revertirse la desinversión, el gremio advierte que el sistema colapsará hasta el punto de poder garantizar solo un tren por hora en todos los ramales del AMBA, una cifra que resultaría insuficiente para la demanda diaria de millones de personas.
Malestar social y falta de respuestas
Para los pasajeros, la situación es insostenible. «Es una lotería salir a trabajar; no sabés si el tren pasa o si te quedás a mitad de camino», comentaba un usuario en la estación Constitución.
Mientras el Gobierno nacional defiende su política de ajuste y los anuncios de futuras inversiones, la realidad en las vías muestra un escenario de emergencia ferroviaria de hecho. La pregunta que queda flotando entre los usuarios es si estas demoras son el preludio de un desmantelamiento mayor o simplemente el síntoma de una crisis que nadie logra frenar.































