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Tras superar un grave accidente, una estudiante de la UNLa ganó la primera edición de una de las pruebas de ciclismo más importantes del país

Se trata de Candela Fraga, que se consagró campeona del Gran Fondo Argentina. Venció en la general de Damas y en Damas Élite, bajo la modalidad Mountain Bike, y terminó en el puesto 30°, incluyendo a los ciclistas hombres. Siete veces campeona nacional.

Siete veces campeona nacional de Mountain Bike y con tan solo 23 años, la de Candela Fraga, estudiante de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), es toda una historia de superación, constancia y esfuerzo.

Sucede que a poco más de un año de haber sufrido un grave accidente durante una carrera en Córdoba que le produjo un traumatismo de cráneo, sendas lesiones e incluso que los médicos -en un principio- le dijeran que corría el riesgo de quedar cuadripléjica, se sobrepuso a todo y ganó recientemente la primera edición del Gran Fondo Argentina, una de las carreras de ciclismo más importantes del país.

Y si bien tras el duro episodio pensó en abandonar todo (deporte y estudio), logró superar el mal trance y deja como mensaje que “siempre hay que seguir” y que es posible combinar una carrera universitaria con la práctica deportiva amateur de alta competición, por más agotador y “súper exigente” que sea.

“Es muy difícil el día a día, muy agotador. Por momentos no me alcanza el tiempo para hacer todo, pero le pongo toda la garra. Yo creo que la vida en algún momento da lo que se merece”, relata al respecto la estudiante de la UNLa y ciclista oriunda de la localidad de Guernica, en el Municipio de Presidente Perón.

El accidente y la recuperación
El accidente que sufrió Candela la dejó tres meses sin poder entrenar ni cursar la carrera. Ocurrió en mayo del año pasado en la carrera Río Pinto, cuando en una bajada venía a gran velocidad y un ciclista varón se le cruzó por el costado y la chocó, provocándole una caída de muchos metros.

“Quedé inconsciente media hora más o menos. Me partí varios dientes, tuve muchos raspones y lastimaduras y un traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento. Fue muy duro. Me pusieron en una camilla y me ataron. No me podía pasar suero porque no me encontraban las venas. Y como era un 1º de mayo no había médicos disponibles, no me podían hacer placas, así que tuve que esperar hasta la noche”, recuerda al respecto.
Sin embargo, lo más duro era el primer “pronóstico” que iba a escuchar de boca de los médicos ni bien recobró el conocimiento. “Me dijeron: ‘Primero, agradece estar viva; y segundo, es probable que quedes cuadripléjica’. Para mí fue un hecho muy traumático y con mucho estrés. Y lo mismo todo lo que vino de inmediato. Tres meses de estudios para ver si me habían quedado secuelas neurológicas”, rememora.

Es al día de hoy que todavía tiene migrañas y le cuesta mucho el hecho de sentarse a estudiar, de poder concentrarse, pero sigue para adelante.

Después del accidente, a Candela me pasó por la cabeza dejar el deporte. Al poco tiempo además terminó una relación afectiva con una pareja, con la cual estaba comprometida. Todo fue muy duro. A eso le juntó las complicaciones físicas para seguir en la Universidad.
Pero todo cambió cuando el manager del equipo que integra (Raleigh), le dio un ultimátum. Le pidió que se ponga a entrenar “al menos una semana” y que fuera a correr en “Promocionales”, que es la categoría más baja en Mountain Bike, donde empiezan los principiantes. “Me dijo: ‘Por lo menos, largá ahí. No me interesa que salgas última, lo que sea. Te quiero ver en la bici”, relata Candela.

“Entrené sin muchas ganas y me largué a competir en la categoría Competitiva de una carrera. Gané en mi categoría y en la general terminé en el puesto 10. Ahí empecé todo. Ya al fin de semana siguiente pude ganar y ahí arranqué y no paré. En ese momento, el entrenamiento lo usé como un cable a tierra. Pensaba todo lo malo que me había pasado y me desquitaba con eso”, agrega la ciclista.

Volver a ser campeona
Tanto esfuerzo y sacrificio tuvo su recompensa con creces hace un par de fines de semana, cuando Candela se consagró campeona de una de las pruebas de ciclo más esperadas del calendario: el Gran Fondo Argentina, una competencia de 90 y 45 kilómetros que recorrió las principales avenidas y autopistas de la Ciudad de Buenos Aires.

La estudiante de nutrición de la UNLa terminó en el primer puesto en la general damas y damas élite de su especialidad: la modalidad Mountain Bike. También cabe destacar que finalizó en la posición 30 en la general de MTB 90 kilómetros con los ciclistas varones.
“Desde salida de bandera pude ‘fugarme’, meterme entre los hombres y sacar bastante distancia en relación a mis contrincantes. Cuando paso una vuelta (45 kilómetros), me alcanzaron otras ciclistas y fuimos en el pelotón. A partir de ahí, solo quedaba aguantar en la primera posición y llegar a un sprint final para darlo todo”, comenta Candela sobre los tramos de la carrera.

¿Qué le dio la motivación final para ganar? “Faltando 300 metros para la meta, mi mamá me gritó y la escuché a pesar que había mucha gente. Ahí embalé”, rememora entre risas.
Los inicios con la bicicleta

Candela aprendió a andar en bicicleta sin rueditas entre los siete y ocho años. Después, ya con casi 13 años se subió por primera vez a un rodado de mountain bike de competición. Enseguida empezó a entrenar y al poco tiempo comenzó a competir. Pasaron solo seis meses y ya corría un campeonato nacional, donde obtuvo una medalla de bronce. A partir de ahí, no paró nunca más.

¿Qué la inspiró a seguir este estilo de vida? “Yo empecé por mi mamá. Ella hacía ciclismo, pero no era profesional ni mucho menos. La iba a ver a las carreras”, recuerda.
Un día, finalmente y tras insistirle mucho, su madre le permitió entrenar juntas. “Me vio y observó que tenía condiciones. Y desde ahí me dejó practicar con ella”.

Candela además cuenta que el deporte lo empezó por un tema de salud. “Yo de chiquita sufrí sobrepeso. Siempre tuve y es el día de hoy que sigo luchando con eso. Es un tema muy complicado y por genética ya lo tengo. Y si no me cuido permanentemente tiendo a engordar”, explica.

Eso fue, en parte, también por qué eligió la carrera de Nutrición. “Un poco por eso y también por Luciano Spena, nutricionista de la Selección Nacional de fútbol y ex docente de la UNLa. Él me inspiró a seguir esta carrera. Yo me atendí muchos años con él, y hoy en día es un amigo. Me encantó su forma, cómo transmite las cosas a las personas”.

La vida universitaria
Ni bien terminó la Secundaria y con 18 años, Candela se acercó a la UNLa para averiguar por la carrera de Nutrición. Le gustó y desde un principio percibió que se iban poder dar las cosas para estudiar y seguir desarrollándose como atleta de élite en paralelo.
“Me encontré con Juan Loiseau (director de Deportes de la UNLa) cuando fui a ver la Universidad para ver si iba a estudiar ahí. Le conté que era deportista y me mostró toda la universidad y me brindó su apoyo desde un principio”, relata.

En ese sentido, enfatiza: “La Dirección de Deportes de la UNLa siempre estuvo presente. En 2018 tuve la suerte de integrar la selección de ciclismo y tenía que concentrar mucho tiempo y me ayudaron con todo lo que pudieron. También alguna vez si necesitaba cambiar excepcionalmente la fecha para rendir un parcial porque me coincidía con un viaje para competir, me dieron una mano grande con eso también”, detalla.

La deportista también resalta que la gran mayoría de los docentes y compañeros de cursada entienden su estilo de vida y la ayudan.

“Estoy agradecida del acompañamiento de la UNLa en general. De hecho, hoy en día mis mejores amigas son personas que conocí acá en la Universidad. Así que es increíble cómo conecta y une. Uno se hace de un montón de relaciones que quedan para toda la vida”.

“El vínculo personal que uno tiene con muchos docentes en la UNLa es de mucha cercanía y apoyo. Te pasa algo y podés acercarte y charlar, te dan consejos. Sé que eso no pasa en todas las universidades. Lo valoro un montón”, completa.

Los próximos objetivos
Candela ahora se sigue preparando para correr otras competencias de mucha exigencia como la doble Bragado o el campeonato Argentino de Rural Bike. Sin embargo, su mente también está muy enfocada en seguir y completar la Licenciatura en Nutrición.

Al respecto, deja un mensaje para otros atletas que estén en la disyuntiva de saber si pueden se seguir una carrera universitaria paralelamente a la práctica deportiva de alto rendimiento. “Estudiar es muy importante porque queda para toda la vida y formarse sirve para después contribuir a la sociedad. Buscar algo que nos interese y nos guste para poder ayudar al otro. De eso se trata. Y por más cansador que sea, se pueden hacer las dos cosas juntas”, finaliza.

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