Sebastián Molina sobre la IA en el diseño: “Resuelve rápido, pero no entiende tu contexto ni a tu público”

En el marco de una nueva edición de Expográfika en La Rural, el fundador de Red de Diseñadores analizó el impacto de las tecnologías generativas en la comunicación visual, los límites de la automatización en las PyMEs y la necesidad urgente de que los profesionales independientes incorporen herramientas de gestión comercial para garantizar la rentabilidad del trabajo.

El pasado fin de semana en el pabellón principal de La Rural se realizó una nueva edición de la muestra Expográfika, el punto de encuentro indiscutido para la industria gráfica y publicitaria. Sin embargo, entre la maquinaria pesada, las impresoras digitales de última generación y los acuerdos comerciales, una presencia marca la evolución del evento: la comunidad de diseño.

Para Sebastián Molina, reconocido diseñador gráfico con más de 30 años en el mercado del diseño y la comunicación estratégica; docente en Universidad de Palermo y UGR; speaker en TEDx; autor de «Desayunos con Diseñadores» (2021); y referente del sector a través de la plataforma Red de Diseñadores (@reddedisenadores), la participación en la feria representa la convergencia entre dos mundos que se necesitan mutuamente. «Siempre fui usuario y fanático de la Expo. Para nosotros, traer la comunidad de diseño a un evento que históricamente fue de negocios para comprar máquinas es un logro, porque somos los usuarios finales y los generadores del contenido que después sale impreso», destacó durante una charla con Data Productiva.

La era de la personalización y la gráfica a demanda

Consultado sobre el presente que atraviesa la industria, Molina aseguró que la profesión se encuentra en una etapa de transformación positiva, impulsada en gran medida por la flexibilidad que aportan los nuevos desarrollos tecnológicos.

La comunicación publicitaria, según explica, dejó atrás las lógicas de producciones masivas y rígidas para volcarse a la microsegmentación:

“Estamos en un momento de mucha personalización gracias a la tecnología. Antes, para hacer un cartel o un flyer necesitabas hacer grandes cantidades o demorabas mucho tiempo en costos elevados. Hoy las impresoras digitales permiten hacer pocas cantidades y unidades personalizadas. El mundo de la publicidad y la comunicación está mutando hacia eso, y ahí es donde el diseño vuelve a crecer”.

Inteligencia Artificial: entre el presupuesto del emprendedor y el límite tecnológico

Uno de los ejes más controvertidos de la conversación giró en torno al uso de la Inteligencia Artificial (IA) en los procesos creativos y su adopción por parte de PyMEs y emprendedores con presupuestos acotados.

Frente a la polarización que genera la temática dentro del colectivo profesional, Molina adopta una postura pragmática: “Todo lo que le resuelva un problema a un emprendedor para que pueda trabajar y crecer está bien. Si por un tema de presupuesto recurre a la IA, es válido. Después, a medida que ese proyecto crece, requerirá contratar a un profesional para mejorar la estrategia de comunicación”.

No obstante, el diseñador marcó las limitaciones metodológicas del soporte algorítmico y resaltó que la identidad de marca no puede automatizarse sin contexto humano.

  • Falta de contexto regional: Las herramientas generativas procesan datos, pero carecen de empatía sobre la realidad local o el público específico al que se dirige una marca.

  • Resultados estandarizados: “Si te fijás, todo termina pareciéndose. La IA sigue estando limitada si no sabés armar un buen prompt”.

  • El rol del profesional: Desde el sector proponen utilizar la tecnología como una herramienta operativa sin ceder el criterio conceptual. “La uso para ordenar procesos, no para diseñar. Sigo diseñando a mano. Lo fundamental es contar con el asesoramiento de un profesional que te indique cómo comunicar mejor”.

Formación comercial y adaptación continua: los desafíos de la profesión

Con más de catorce años de trayectoria, Red de Diseñadores nació en 2010 como un espacio de contención e intercambio colaborativo. Hoy, la plataforma busca saldar una deuda histórica que comparten las carreras universitarias de distintas disciplinas: la falta de herramientas comerciales para el ejercicio independiente.

“Red de Diseñadores surgió por la necesidad de conectar en una profesión que suele ser muy solitaria”, explicó Molina. Y añadió: “Buscamos ayudar al desarrollo profesional entendiendo que, si trabajás de manera independiente, tenés un negocio. Y ese negocio tiene que ser rentable: hay que saber vender, cotizar, administrar y presupuestar, además de diseñar. Las universidades todavía forman a la gente bajo el paradigma de buscar un empleo en relación de dependencia para toda la vida, algo que hoy cambió radicalmente”.

Finalmente, al analizar la reconversión que deben llevar adelante tanto los nuevos profesionales como los de mayor experiencia frente a clientes que resuelven piezas básicas de forma automatizada, el diseñador apeló a potenciar el valor agregado:

“Nuestra función como diseñadores tiene que modificar y estar más presente la parte humana. A los colegas les diría que aprendan de la parte comercial, que entiendan cómo consume el cliente hoy y que se adapten todo el tiempo. La clave está en la adaptación”.

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