
Lo que comenzó en 2019 como una curiosidad universitaria en la cocina de un departamento de Quilmes se transformó en una de las PYMEs tostadoras de café con mayor proyección del Conurbano sur. Gustavo Moya y Fernando Peiretti se conocieron en las aulas de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Con una inversión inicial de tan solo US$ 3.500, un molino y una tostadora eléctrica casera de apenas 250 gramos, pusieron en marcha la primera semilla de lo que hoy es Mistizal.
A siete años de aquellos primeros ensayos artesanales, la marca dio un salto de escala contundente: pasó de tostar 100 kilos mensuales a comienzos de 2025 a superar los 1.000 kilos de café procesados por mes en agosto de 2026, con una facturación promedio que ya alcanza los $65 millones.
La ingeniería aplicada al tostado y a la gestión gastronómica
El crecimiento de Mistizal no fue producto del azar, sino de un proceso de escalamiento planificado. En 2020, los socios adquirieron un equipo de 1 kilo y trasladaron las operaciones a un pequeño cuarto en la casa de la tía de Peiretti. Hacia finales de 2023, dieron el gran salto cualitativo al adquirir una tostadora industrial con capacidad para 10 kilos por bache (una inversión cercana a los US$ 25.000) y radicaron la casa matriz en un tostadero más amplio dentro del distrito quilmeño.
A la visión técnica de la ingeniería se le sumó el recorrido emprendedor de sus fundadores. Gustavo Moya, graduado de un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella, cofundó anteriormente TUFUD, una startup enfocada en optimizar la cadena de suministro y compras entre restaurantes y proveedores. Ese bagaje en gestión con datos, logística y dictamen de necesidades operativas de los locales gastronómicos se convirtió en el principal diferencial de Mistizal.
Actualmente, la firma estructura su negocio en tres unidades clave:
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Sector mayorista (Gastronomía y Cafeterías): Es el canal de mayor volumen, abasteciendo de forma personalizada a 45 clientes comerciales. «No es lo mismo una cafetería especializada en pastelería que un restaurante de pizzas o carnes, o un hotel. En todos entra el café, pero la propuesta tiene que ser distinta», argumenta Moya.
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E-Commerce y suscripciones: Cuenta con más de 480 clientes activos en la tienda online y una base constante de suscriptores distribuida en más de cuatro provincias.
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Eventos corporativos: Una unidad lanzada recientemente que en poco más de un mes ya fue contratada por más de 15 firmas nacionales e internacionales, ofreciendo desde islas de autoservicio para oficinas hasta coffee stations de alta gama operadas por baristas profesionales.
Granos del mundo y compromiso ambiental desde el Conurbano
Con la premisa fundamental de «democratizar el buen café», Mistizal importa y tuesta granos de varietales seleccionados provenientes de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, Etiopía, Kenia y Rwanda. Para sus fundadores, la taza servida es el último eslabón de una cadena humana que une a una familia productora en África o Latinoamérica con un trabajador o vecino en una oficina de Buenos Aires.
Mirando hacia el futuro cercano, el próximo gran desafío de la marca es multiplicar por diez su capacidad operativa para alcanzar una meta de 10.000 kilos mensuales. Para ello, proyectan la incorporación de una tostadora automática de 15 kilos equipada con catalizador de humos, orientada a convertir al tostadero en un modelo de baja huella de carbono y cero emisiones directas.
A su vez, la empresa impulsa políticas concretas de economía circular en la región:
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Baldes retornables gastronómicos: En el circuito mayorista, propusieron sustituir los envases plásticos tradicionales por baldes herméticos reutilizables. Este formato le permite al comerciante acceder a un descuento por kilo y ya ha evitado la generación de cientos de kilos de residuos plásticos.
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Envases 100% reciclables: En el canal minorista, reemplazaron los paquetes tricapa con aluminio por bolsas monomaterial reciclables dotadas de válvulas unidireccionales de desgasificación.
“Somos muy cuidadosos con el crecimiento porque para nosotros el valor que entregamos al cliente es innegociable”, sintetiza Peiretti sobre la filosofía de una marca nacida entre apuntes de ingeniería y tazas de café en Quilmes.





































