
A través de una empresa de mensajería se dio aviso a las autoridades ante la sospecha de un envío en particular. La modalidad fue descubierta por canes adiestrados.
Personal de Aduana fuer convocado por una firma de envíos de encomiendas internacionales por haber apartado un envío, procedente de la provincia de Buenos Aires con destino Australia, que llamó la atención al personal. Al sospechar de la carga que contenía del envío se hizo presente de la Aduana el binomio: guía y can.
El guía can sometió a control el envío por medios no intrusivos, demostrando el can una conducta compatible con la presencia de sustancia estupefaciente.
Consecuentemente, se comunicó lo acontecido al Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 4, a cargo del Dr. Alejandro J. Catania, Secretaría N° 7, a cargo del Dr. Fernando Sebastián Palazzi, solicitando la autorización de la apertura del envío previamente identificado.
Una vez cumplido ello, con la respectiva orden judicial, se efectuó la apertura e inspección del envío autorizado, hallando 86 bolsas plásticas transparentes, cada una de ellas con un recorte de cartón y un par de aros, en su interior. Acto seguido, se tomó un par de aros elegido al azar, y se advirtió que la confección del mismo se encontraba manipulada, por lo que se procedió a realizar una perforación en el mismo, encontrando una sustancia pulverulenta de color blanco.
En consecuencia, se procedió a separar una pequeña porción de la sustancia hallada, la que fue sometida a un reactivo específico de cocaína, arrojando resultado positivo.
Idéntico procedimiento se realizó respecto del contenido de las restantes 85 bolsas plásticas transparentes. La sumatoria total de los pesos de la sustancia contenida en el envío en cuestión es de 1.655 gramos, incluidos los métodos de ocultamiento y las bolsas plásticas transparentes. El monto estimado de comercialización es de aproximadamente U$ 16.550.































