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viernes, diciembre 2, 2022
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La Justicia ordenó inspección ocular en el excentro de Pozo de Banfield

El Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata dispuso hoy realizar una inspección ocular en el excentro clandestino de detención conocido como Pozo de Banfield, que funcionó en dependencias de la policía bonaerense durante la dictadura cívico militar, que se concretará el próximo 15 de noviembre.

Así lo anunció el presidente del TOF 1, Ricardo Basilico, al finalizar la audiencia del juicio que sigue desde octubre de 2020 a 16 represores por los delitos cometidos contra casi 500 víctimas alojadas en el Pozo de Banfield, el excentro de Pozo de Quilmes y El Infierno, en Lanús.

Según se precisó, la inspección ocular se realizará el próximo 15 de noviembre.

El Pozo de Banfield estaba ubicado en la intersección de las calles Siciliano y Vernet de la localidad de Banfield, partido de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, a dos cuadras del llamado «Camino Negro», según el perfil que la Unidad Fiscal de Delitos de Lesa Humanidad trazó de este centro en la elevación a juicio.

Este centro clandestino fue uno de los 230 que funcionaron en la provincia durante la última dictadura cívico militar.

En esa dependencia policial, durante el periodo comprendido entre el 21 de octubre de 1974 y el 1ro de enero de 1977, funcionaron las divisiones Delitos contra la Propiedad y Seguridad Personal, subordinadas a la Dirección de Investigaciones.

A partir del 1ro de enero de 1977, se instalaron las direcciones de Seguridad, Investigaciones e Informaciones.

Tenía tres plantas: en la planta baja se encontraba la oficina del jefe, la sala de torturas y otras dependencias.

En el primer piso había calabozos, oficinas, comedor, casino de personal, cocinas y baños, mientras que en el segundo piso también había calabozos de un metro cincuenta centímetros de ancho por dos metros y medio de largo, aproximadamente, y los baños.

En el segundo piso había 24 calabozos, divididos en dos sectores. Generalmente los hombres eran alojados en un sector y las mujeres, en otro.

En relación con los otros lugares de alojamiento ilegal, el Pozo de Banfield tenía la particularidad de ser un centro de recepción y permanencia transitoria de detenidos.

Se destacó por ser un lugar donde se practicó la tortura sistemática y donde las violencias por medios sexuales fueron una modalidad integrada en el elenco de actos que convergieron en el intento deshumanizante de las personas secuestradas.

En el lugar también se instaló una maternidad clandestina, desde la que se sustrajo, ocultó y cambió la identidad de hijos e hijas de personas secuestradas.

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