Se inauguró el sábado 13 de diciembre de 1913. Fue, además, salón de baile para beneficencia y fiestas populares. Tuvo orquesta propia. Por: Federico Gastón Guerra.
El cine Teatro Colón fue clave para la diversión de vecinos que veían en este esparcimiento la única fuente para pasar el tiempo en aquella incipiente Villa Turdera de principios de la década del ’10 del siglo XX. Las crónicas de época destacan que abrió sus puertas el sábado 13 de diciembre de 1913.
“Pasaban películas que, por supuesto, se cortaban a cada rato porque las filmadoras tenían sus defectos; después había espectáculos de teatro en el Colón de Turdera”, rememoran antiguos vecinos memoriosos según les cobraban sus padres o abuelos.
Los propios habitantes eran quienes animaban las obras de teatro. En esa nómina se puede citar a: Pedro Crisuoli, Antonio Strianesse, José Vives y Miguel Carbone.
La orquesta estable del teatro, formada por vecinos, tocaba en varias oportunidades en el escenario para el deleite de todos.
Fue esa agrupación musical la que actuó especialmente, invitada por el Jockey Club, en la apertura del hipódromo de Temperley el 24 de enero de 1914. “El Jockey Club de Lomas de Zamora reinicia la actividad de su hipódromo en la chacra del Dr. Domingo F. Cabred, en Temperley, trasladado desde Longchamps, generando en los alrededores una gran cantidad de studs”, se lee en las efemérides del Instituto Histórico de Lomas de Zamora.
Lo cierto es que el modesto cine-teatro servía de ocio para los días de frío y lluvia a toda una barriada que encontraba en el salón el deleite los fines de semana con: películas de Chaplin y monólogos de algún vecino locuaz de fáciles palabras.
Subasta
Todo ascenso tiene su contrapartida y en este caso el declive de esta sala de Turdera no se hizo esperar demasiado ya que con la llegada de los caminos la gente iba dejando las obras vecinales y se trasladaba hacia Lomas de Zamora, a los cines más importantes.
Las puertas de este teatro cerraron en las postrimerías de los años ’30; lejos quedaron las visitas de la reconocida Madre María y los gallineros llenos para escuchar a la orquesta estable del Colón.
Ya en 1934, cuando el descuido y los pastos tapaban la puerta de entrada, la estructura fue subastada por $6.800 pesos de entonces. La hora final de la sala había llegado.
Sin modificarse mucho su estructura la sala de proyecciones pasó a ser una fábrica durante varios años.
Tiempo después la industria también dejó Turdera. Actualmente funciona allí una nueva firma comercial.