
Uno de los líderes del espacio «Construir» explicó los motivos del portazo de 75 convencionales el fin de semana en La Plata. Remarcó la meta de edificar una propuesta competitiva con intendentes y referentes territoriales para el próximo año electoral. Además, cuestionó a la actual conducción partidaria por «falta de voluntad de poder».
El mapa político de la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires sumó un capítulo de máxima tensión tras la Convención Provincial celebrada en La Plata. En diálogo con el programa Sin Retorno Streaming, Miguel Fernández, ex intendente de Trenque Lauquen y uno de los líderes del espacio interno Construir, rompió el silencio para dar detalles del retiro de sus delegados, disparar duras críticas a la conducción comandada por Maximiliano Abad y Evolución (Martín Lousteau), y trazar la estrategia electoral de cara al próximo año.
Al analizar el origen del conflicto que terminó con el abandono del recinto por parte de sus representantes, Fernández contextualizó el escenario previo a la cumbre radical: «El partido que nació al calor del voto popular hoy no puede garantizar una elección interna. Por eso era lógico y natural que se acordara una lista única, resolviendo que Emiliano Balbín fuera el presidente», explicó.
«En ese momento, como cualquier pacto de caballeros, se hicieron acuerdos complementarios que garantizaran la representación de todos los espacios internos en los órganos de conducción del partido. Entre otros, Convención Provincial y Junta Electoral», añadió.
Sin embargo, según el dirigente territorial, esos compromisos se esfumaron durante las negociaciones parlamentarias del sábado: «Ese acuerdo de palabras no se concretó el sábado. Y ese fue el motivo por el cual nuestro sector dejó sentada esa posición y nos retiramos de la Convención para no convalidar ese incumplimiento de la palabra».
La Junta Electoral
La disputa central se focalizó en la integración de la Junta Electoral partidaria. Fernández detalló que su sector no pretendía una hegemonía, sino una representación institucional acorde a su peso político. «De los 5 lugares existentes en la Junta, solo reclamábamos uno para que todos los sectores tuvieran participación. Evidentemente Abad y Evolución no se confían. Se conocen demasiado. Quiere decir entonces que cuando aparece un tercero en discordia, la desconfianza es cómo va a jugar ese tercero«, manifestó.
«Tantos desconfían, que resolvieron sacar al tercero en discordia. Tanto se desconfían entre ellos que tuvieron que agregar un tercer cargo y quedaron 3 a 3 en la Junta. Nosotros quedamos afuera del mapa porque molestábamos. Es difícil construir la unidad en este escenario de falta de confianza», agregó.
Respecto a la correlación de fuerzas en el plenario, graficó: «Nosotros llevamos 75 convencionales, sobre un total de 299, pero aclaramos que de ninguna manera decimos que tenemos la mayoría. Consideramos que Abad tiene 124 y Evolución 105. De todas formas, esa no es la esencia. Pareciera que algunos, en lugar de querer agrandar el partido, lo quieren achicar».
Construcción
A pesar de las diferencias en la jornada institucional, Fernández descartó un portazo definitivo al partido y ratificó la vocación de disputar el armado electoral del año próximo: «No nos fuimos del partido, los convencionales no renunciaron. Nosotros seguimos apostando a la organicidad».
Asimismo, trazó la hoja de ruta para afianzar el espacio Construir en el territorio bonaerense: «Nosotros vamos a seguir trabajando con los intendentes, exintendentes, legisladores, exlegisladores y los territorios que quieran sumarse, para darle esto: transversalidad, construcción colectiva y desde abajo hacia arriba. Queremos un radicalismo que construya, que crezca, presente candidatos, un proyecto de gobierno para la provincia y se plante firme a las opciones que son, desde lo pragmático, más atractivas. Porque hay más reparto».
Sobre el final del reportaje, Fernández marcó sus profundas diferencias filosóficas y estratégicas con la cúpula que encabeza la UCR bonaerense: «Hay que generar las condiciones para tener potencia electoral. Proyecto tenemos, también experiencia. Tenemos cosas para decir y mostrar».
En esa línea, diferenció la vocación transformadora del mero seguidismo político: «Algunos en el radicalismo confunden el concepto de un partido de poder al de estar cerca del poder, que significa ponerse atrás y ver qué me dan. Tal vez eso, para algunos, es más cómodo. No veo en esta conducción la voluntad de ser un partido de poder. Y como no la vemos, salimos a construirla».


































