
Con la planta cerrada por sorpresa tras un mensaje de WhatsApp y un cartel en la puerta, los obreros de la histórica margarinera del partido de Lomas de Zamora iniciaron una permanencia para defender los puestos de trabajo. Apuntan a la falta de quiebra y critican el argumento del Grupo Beltrán sobre la «baja de ventas».
El conflicto en la histórica planta de margarinas Dánica, ubicada sobre la avenida Antártida Argentina en la localidad de Llavallol, sumó un nuevo capítulo de máxima tensión. Tras el anuncio del cese de operaciones dispuesto por la firma Dorada S.A. (perteneciente al cordobés Grupo Beltrán), los trabajadores montaron una permanencia en los accesos al predio para exigir una mesa de diálogo y la preservación de los puestos laborales.
La notificación del cierre llegó de forma intempestiva durante el fin de semana, dejando a decenas de familias sin su sustento de manera imprevista. Así lo relató esta mañana Sebastián Guastavino, delegado del personal de la fábrica, en diálogo periodístico: «Nos enteramos el sábado. La planta nos comunicó a través de un mensaje de WhatsApp que iban a cerrar sus puertas y también pusieron un cartel en la entrada. Estamos los compañeros haciendo el aguante, buscando una respuesta».
Sin crisis de producción pero con intenciones de traslado
Desde la empresa argumentan que la medida responde a una caída generalizada en el consumo de margarinas que vuelve insostenible el mantenimiento operativo del establecimiento de Llavallol. Sin embargo, desde el cuerpo delegativo desmintieron que la fábrica estuviese paralizada o en quiebra real.
«La empresa venía manteniendo un ritmo de producción similar al de años anteriores. Hasta el jueves pasado estuvimos produciendo normalmente; cortamos la producción como siempre y el viernes hicimos el lavado de máquinas de rutina. El sábado nos dijeron que no abrían más», detalló Guastavino.
El representante gremial remarcó que no se trata de una quiebra formal ni del fin de la marca, sino de una decisión empresarial de relocalizar la elaboración en otras plantas del grupo: «Ellos argumentan que no pueden sostener esta planta, pero van a ir a producir a otro lado. Lo que nosotros pedimos es mantener la producción acá en Llavallol y que los compañeros conserven su trabajo».
El antecedente de 2024: un esfuerzo obrero que no alcanzó
El malestar entre el personal se profundiza debido a las concesiones hechas recientemente para garantizar la continuidad del polo fabril. Durante 2024, la comisión interna y el sindicato firmaron un acuerdo especial que incluyó rebajas o porcentajes menores respecto a la paritaria nacional del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera (SOEIA), una de las más altas del sector industrial.
«En 2024 hicimos un esfuerzo enorme y cerramos un acuerdo para que la planta pudiera seguir produciendo y los trabajadores mantuvieran su fuente laboral. Aceptamos cobrar un porcentaje menor al convenio aceitero con la participación del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para ayudar a la empresa, porque decían que no podían pagar los sueldos. Hicimos todo ese esfuerzo para sostener la fábrica y hoy nos responden diciendo que no va más», lamentó el delegado.
Historia y sentido de pertenencia en el Gran Buenos Aires
Fundada en 1939, Dánica no solo es un símbolo del consumo masivo en el país, sino un pilar de la Identidad industrial del sur del Conurbano, donde conviven generaciones de una misma familia.
«Acá hay compañeros de muchísima antigüedad. Tienen 30 y hasta 42 años dentro del establecimiento; son hijos de trabajadores que también pasaron por Dánica. Esto funcionó siempre como una gran familia, le tenemos un cariño gigante a la fábrica y por eso no queremos que se apague», expresó Guastavino sobre el arraigo del establecimiento en la comunidad lomense.
Mañana, audiencia clave en el Ministerio de Trabajo
Frente a la intempestiva clausura y la falta de respuestas de la patronal, las expectativas de los trabajadores y del gremio aceitero están puestas en el plano institucional. Este jueves por la mañana se llevará a cabo una audiencia decisiva en la sede del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, donde la representación sindical buscará retrotraer los despidos, frenar el vaciamiento del predio e imponer una alternativa para sostener la actividad.
«Nuestra intención no es resignarnos ni aceptar el cierre como la única opción. Queremos explorar cualquier alternativa viable que permita cuidar cada uno de los puestos de trabajo», concluyó Guastavino sobre la reunión de mañana.






























