
Una madrugada de incertidumbre se vivió en varios municipios de la región sur del Gran Buenos Aires. Un vuelo internacional de Aerolíneas Argentinas con destino a Madrid debió interrumpir su trayectoria y regresar de emergencia al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, tras sufrir una falla técnica en uno de sus motores apenas media hora después de haber despegado.
El incidente ocurrió a las 23:52 del jueves, cuando el vuelo AR1132 tomó pista e inició su ascenso. Minutos más tarde, la rutina nocturna de los vecinos de localidades como Monte Grande, Ezeiza, Tristán Suárez, Canning y El Jagüel se vio sacudida por una serie de estruendos y explosiones secas que retumbaron en el cielo.
El fenómeno provocó alarma inmediata en la comunidad local. A través de redes sociales y grupos vecinales, residentes de Esteban Echeverría y Ezeiza reportaron haber escuchado fuertes detonaciones y haber visto destellos en la aeronave mientras volaba a baja altura en el proceso de retorno.
«Se escuchó un ruido muy fuerte, como si cayeran chapas o fuera una serie de bombas pequeñas, y al mirar hacia arriba el sonido del avión no era parejo», relató un vecino del barrio El Jagüel, una de las zonas sobrevoladas durante la maniobra.
A pesar de la alarma generada en tierra, el comandante de la aeronave mantuvo el control del equipo en todo momento y emprendió el regreso siguiendo los protocolos de seguridad establecidos para la zona aeroportuaria. El avión aterrizó en la pista de Ezeiza a las 00:30 por sus propios medios y sin la necesidad de desplegar operativos de evacuación de emergencia.
Qué ocurrió en el aire
Desde Aerolíneas Argentinas emitieron un comunicado oficial para llevar tranquilidad a los pasajeros y a la comunidad de la región. Fuentes de la compañía aclararon que la aeronave sufrió un fenómeno técnico conocido en la aviación como compressor stall (desplome del compresor).
Esta falla consiste en una alteración repentina en el flujo de aire que ingresa al compresor del motor, lo que genera una pérdida momentánea de empuje acompañada de contragolpes de presión. Es este proceso dinámico el que produce detonaciones audibles a varios kilómetros de distancia y que pueden parecer fuegos artificiales o explosiones desde la superficie.
La empresa estatal remarcó que en ningún momento existió presencia de fuego, daño estructural grave ni una situación de peligro inminente para la tripulación o los pasajeros.
Reprogramación del vuelo
Una vez en tierra, los pasajeros desembarcaron en la terminal aérea sin registrarse heridos ni asistencias médicas de gravedad. La aerolínea de bandera dispuso de inmediato el cambio de aeronave para cumplir con el itinerario previsto hacia el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Tras las revisiones operativas de rigor, el nuevo avión despegó desde la terminal de Ezeiza a las 04:33 de la madrugada, dejando atrás una jornada que alteró el descanso nocturno de miles de vecinos del conurbano sur.





























