
Una petición en la plataforma Change.org exige la intervención urgente del Municipio. Reportan la muerte de decenas de mascotas, invasión de propiedades y riesgo directo para los transeúntes.
Una creciente ola de preocupación y bronca moviliza a los residentes del corredor Llavallol, Turdera y Temperley. A través de un reclamo comunitario vertido en la plataforma Change.org, decenas de familias demandan la actuación inmediata de las autoridades locales frente a la presencia de una jauría que opera en la zona desde hace más de tres años y que ya ha provocado la muerte de numerosos animales domésticos y situaciones de peligro en la vía pública.
Según denuncian los afectados, la patota canina —integrada por unos siete perros— suele desplazarse de forma agresiva durante la noche y la madrugada. El patrón se repite: invasión de frentes y patios, acoso a transeúntes y ataques fatales contra mascotas del barrio, principalmente gatos.
Testimonios
Los relatos recopilados en la petición reflejan el temor cotidiano con el que conviven las familias de la zona:
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Pérdida de mascotas familiares: «Esa jauría mató a mi gato Dylan este mes de agosto; un gato sociable y cariñoso que vivía con nosotros desde 2012 hasta que lo arrinconaron en la esquina», señala el impulsor de la iniciativa. En el mismo sentido, Liliana, vecina de la zona, relató: «Mataron a mi gata Chloe mientras descansaba en la vereda. Al ser criada con perros no sintió la amenaza y la atacaron sin compasión; todo quedó registrado en cámaras de seguridad».
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Ataques dentro de las viviendas: Julián, otro de los firmantes, advirtió sobre el nivel de intromisión de los animales: «Mataron a dos de mis gatos y se metieron en el patio delantero de mi casa corriendo a otra de mis gatas».
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Patrón horario e impunidad: Desde Lomas de Zamora, Blanca apuntó a la dinámica habitual con la que operan: «Son siete perros. En mi cuadra mataron varios gatitos. Los sueltan cerca de la 1:30 de la madrugada, causando bastante molestia, bronca e impotencia. Espero que se pueda llegar a los responsables».
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Reclamo de salud pública: Faysaleth, también residente del distrito, cuestionó la falta de respuesta oficial: «¿Hasta qué nivel tiene que llegar tanta irresponsabilidad? Necesitamos campañas fuertes de control animal. Es una cuestión de salud pública urgente».
Los cuatro puntos peticionados al Municipio
Frente al avance de la problemática, la comunidad elaboró un pliego de demandas concretas dirigidas a la administración municipal y a las áreas de Zoonosis correspondientes:
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Censo y relevamiento territorial: Inspección exhaustiva para identificar el origen, comportamiento y eventuales dueños u orígenes de los perros que integran el grupo.
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Abordaje ético y articulación con refugios: Implementación de un programa de captura humanitaria, castración, vacunación y reubicación o adopción responsable, evitando el maltrato animal.
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Campañas de concienciación y monitoreo: Información para la alerta comunitaria y canales directos de reporte para los frentes barriales afectados.
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Presencia y patrullaje preventivo: Refuerzo de la vigilancia en los sectores identificados como puntos críticos de tránsito de la jauría durante la franja nocturna.
La petición continúa sumando adhesiones y comentarios de vecinos que exigen una solución integral antes de que deban lamentarse episodios de mayor gravedad con personas en la vía pública. https://www.change.org/






























