
Un estudio, en este caso de la consultora ELIPSIS en el distrito analiza el cruce entre la tracción electoral y la credibilidad de los dirigentes dirigentes nacionales, provinciales y locales. El dilema del «voto prestado» y la reconfiguración de alianzas de cara a 2027.
Un reciente relevamiento de opinión pública conducido por la consultora ELIPSIS en la ciudad de Avellaneda puso sobre la mesa una radiografía detallada del clima político local, provincial y nacional, evaluando no solo a quiénes votarían los vecinos sino también el nivel de integridad y credibilidad que atribuyen a cada referente.
El estudio —realizado sobre 1.200 casos efectivos entre el 23 y el 30 de septiembre— apeló a un indicador metodológico particular denominado «Índice de Confianza». Mediante el contraste entre la intención de voto (medida pragmática de viabilidad) y una pregunta indiciaria sobre credibilidad directa («¿Le compraría un auto usado a este dirigente?»), la consultora calculó un Delta que revela la solidez o volatilidad de los apoyos políticos.
Escenario Distrital: Magdalena Sierra al frente, pero con alerta en el «capital moral»
En el plano estrictamente municipal, Magdalena Sierra encabeza la intención de voto con un 33%, seguida por el referente opositor Lucas Yacob (25%) y Emmanuel Santalla (16%). Más atrás se ubican Damián Paz (9%), Rodrigo Galetovich (4%), Cristian Frattini (4%), Fernando Landaburu (3%), Maxi Gallucci (3%) y Jorge Calzoni (3%).
Sin embargo, el dato estratégico saliente del escenario local radica en la brecha entre voto y credibilidad:
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El mayor déficit del estudio: Magdalena Sierra registra el saldo negativo más pronunciado de la muestra, con una confianza personal del 26% frente al 33% de intención de voto (Delta: -7%). La consultora encuadra este comportamiento como un «voto pragmático» impulsado fundamentalmente por el arrastre de la marca partidaria o de la gestión comunal más que por la adhesión individual.
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La reserva inexplorada: En el extremo opuesto, el rector de la UNDAV, Jorge Calzoni, obtiene apenas un 3% de intención de voto pero alcanza un 11% en el indicador de confianza personal (Delta: +8%).
La puja provincial y nacional en el territorio
El relevamiento expone asimismo el comportamiento de las figuras de alcance bonaerense y nacional en el distrito de Avellaneda:
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Plano Provincial: Jorge Ferraresi sostiene su hegemonía en el territorio alcanzando un 49% de intención de voto para el tramo provincial, escoltado por Diego Santilli (35%), Gabriel Katopodis (6%), Joaquín de la Torre (5%), Julio Alak (3%) y Sebastián Pareja (2%). Ferraresi muestra un rendimiento equilibrado (45% de confianza personal, Delta: -4%), ubicándose en la categoría de «Liderazgo Consolidado».
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Plano Nacional: Se verifica un empate técnico en el liderazgo de la intención de voto entre Axel Kicillof (37%, confianza 33%) y Patricia Bullrich (37%, confianza 37%). Por su parte, el presidente Javier Milei reúne un 27% de intención de voto en el municipio pero cae al 22% en credibilidad personal (Delta: -5%), lo que refleja un acompañamiento asentado en la tracción de su espacio más que en el atributo de confianza individual. Myriam Bregman marca la mayor brecha positiva nacional (9% voto vs. 15% confianza, Delta: +6%).
Análisis Periodístico: Las lecturas clave del tablero político
El diagnóstico que arroja el informe de ELIPSIS deja tres vectores de análisis para los armadores políticos bonaerenses:
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El techo del «voto prestado» en la gestión municipal: El déficit de confianza de los dirigentes encuadrados en el «Voto Pragmático» (como Sierra a nivel local o Milei en el plano nacional) expone que sus pisos electorales dependen de la marca colectiva o del clima general. De no mediar un fortalecimiento de la empatía directa, esos caudales electorales presentan fragilidad ante un eventual cambio de coyuntura.
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El activo fiduciario para el armado de coaliciones: Actores con «Capital Moral» (alta credibilidad pero baja tracción directa, como Calzoni o De la Torre) se perfilan como piezas codiciadas para futuros esquemas de alianza que busquen oxigenar la imagen pública de sus listas.
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Escenario atomizado: La dispersión del voto opositor distrital —con múltiples opciones que no superan los dos dígitos— le otorga ventaja al oficialismo local en el volumen general, pero exige estrategias de micro-segmentación para contener posibles fugas del electorado independiente.


































