
El análisis del especialista sobre el rumbo macroeconómico del Gobierno nacional, las dudas sobre el dólar y el estancamiento del empleo privado. Por qué el crecimiento del agro y la energía no alcanzan para reactivar el consumo masivo en los grandes centros urbanos. El rol clave del sector privado en un esquema sin inversión pública y las incertidumbres del escenario político.
En un contexto donde el Gobierno nacional celebra la baja de la inflación y la consolidación del superávit fiscal, el Licenciado en Economía Marcos Ochoa ofreció un diagnóstico profundo y sin concesiones sobre la coyuntura argentina durante su paso por el programa Sin Retorno Streaming. Con una mirada de balance, Ochoa reconoció los avances en el frente macroeconómico, pero advirtió sobre las tensiones sociales y territoriales que provoca un modelo que avanza a ritmos profundamente desiguales.
El eje central del análisis de Ochoa se centró en la brecha cada vez más pronunciada entre los sectores que lideran la recuperación y aquellos que sostienen el tejido social y laboral del país. «Estamos en una economía a dos velocidades. Algunos sectores creciendo muy fuerte, como la minería, la energía y el sector agropecuario. El problema es que estos sectores crecen muy fuerte pero no generan tanto empleo y están lejos de los centros urbanos», enfatizó.
En el reverso de la moneda, el economista expuso la delicada situación de las actividades intensivas en mano de obra: «Los sectores perdedores son la construcción, la industria y el comercio. No vienen bien en términos de actividad económica, están expulsando trabajadores y encima los tenemos cerca de los grandes centros urbanos».
Las críticas al modelo
Al profundizar sobre el impacto en el mercado de trabajo, Ochoa remarcó que el balance neto continúa siendo desfavorable para los trabajadores y el consumo: «En el neto se perdió empleo privado de calidad. Se perdieron 235 mil desde que está Milei. A eso hay que agregarle la pérdida en el sector público, por las reformas. Lo que se recupera es el empleo de baja calidad».
Esta dinámica genera un fenómeno donde la mejora en las planillas del Ministerio de Economía no se traduce en el día a día de las familias. «Estamos en un proceso en el que la inflación estaría bajando, pero los salarios no la acompañan. Vemos un contexto en que la actividad crece, la inflación baja pero la sociedad no lo ve como algo palpable», remarcó.
El economista lomense relativizó la reciente visita de la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, al sostener que «el Fondo vino y dijo ‘está todo bien’, pero eso no va a mejorar sustancialmente en la gente. Esa es más una visión para los mercados».
Dólar
Otro de los puntos críticos señalados por el especialista fue la discusión sobre la competitividad del tipo de cambio y el riesgo de una corrección cambiaria en el mediano plazo. «Lo que está en discusión es si este tipo de cambio es saludable para el sector productivo. Yo tiendo a pensar que no. Quiero ser cuidadoso, pero entiendo que un tipo de deslizamiento de cambio va a haber. Pensar en un dólar en $1700 o cercano a los $1800 no es una locura», señaló.

A pesar de las críticas, Ochoa no esquivó el reconocimiento de los logros del equipo económico en el ordenamiento de las variables agregadas, al tiempo que recordó la pesada herencia recibida de administraciones anteriores. «La macro está ordenada, aunque creo que hay algunas cosas que ordenar todavía. El gobierno anterior y el kirchnerismo han trabajado sobre desequilibrios macroeconómicos muy fuertes, que nos están costando superar», advirtió.
«Brotes verdes»
Con un Estado que ha renunciado a intervenir como motor de la demanda agregada, la gran incógnita del esquema pasa por la respuesta del empresariado. Sin embargo, Ochoa se mostró cauteloso sobre las perspectivas de una expansión acelerada: «Es una macro en la que no le podemos pedir mucho al sector público, porque el estado no puede motorizar la economía. Entonces la pregunta es dónde tiene que motorizarse la economía: el sector privado, los empresarios, la gente. La pregunta es, en el contexto electoral que viene: ¿Ustedes se la juegan a invertir?».
En esa línea, descartó un salto extraordinario de la actividad económica a corto plazo: «No veo los brotes verdes que dice el gobierno. Veo una economía que se va a mantener en estos niveles, en términos de actividad económica. Creciendo. Las perspectivas de crecimiento para este año son de 2,5%. La verdad, no veo al sector privado salga a gastar fuertemente. Entonces no veo un crecimiento extraordinario de la economía».
Para finalizar, Ochoa remarcó que el principal obstáculo para que la estabilización se transforme en desarrollo sostenible ya no es estrictamente técnico, sino político. «Yo creo que tenemos ordenada la macro pero desordenada la política. Tenemos en claro la propuesta del oficialismo, seguramente con Milei de candidato. Pero cómo va a conformarse la oposición», concluyó.
































