
La indignación y la desprotección de los comerciantes de Lanús Oeste llegó a un límite insostenible. Durante esta madrugada, una conocida fábrica de pastas ubicada en la intersección de las calles San Martín y Magallanes fue blanco de la delincuencia por cuarta vez.
El hecho no solo expone la ola de inseguridad que azota a la zona comercial, sino también una alarmante ineficacia policial: según denunciaron los propietarios, el malviviente logró escapar por los techos a la vista de más de seis patrulleros.
#POLICIALES Robo a una fábrica de pastas de Lanús Oeste: el delincuente se escapó por los techos frente a seis patrulleros https://t.co/nnTrn6D2ti pic.twitter.com/f8HsJfhhzr
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) June 2, 2026
Atrapado por el humo y beneficiado por la demora policial
Según relataron a Data Conurbano, el asalto comenzó cerca de las 2:00 de la mañana. El delincuente ingresó por los techos y cortó el suministro eléctrico para anular los sistemas de seguridad. Sin embargo, la activación de una alarma de humo lo dejó atrapado temporalmente dentro del local.
A pesar de la urgencia del aviso, la Policía Bonaerense tardó una hora exacta en arribar al lugar, un retraso que quedó registrado cronológicamente por una cámara de seguridad ubicada enfrente del comercio.
«Si la policía hubiera llegado a los 20 minutos o a la media hora, el ladrón estaba adentro porque se activó la alarma de humo y quedó atrapado. Cuando logró salir, ya estaba la policía afuera; de hecho, en el video se ve cómo se asoma y los mira», relató con impotencia la víctima del hecho.
Lo insólito ocurrió minutos después. Vecinos y playeros de una estación de servicio Shell lindera comenzaron a gritarles a los efectivos que el sospechoso se encontraba sobre los techos. Incluso, el personal policial constató la situación a través del domo de seguridad municipal. Sin embargo, por falta de reacción o de coordinación para subir a tiempo, el delincuente se dio a la fuga.
Destrozos y pérdidas en un contexto económico asfixiante
A lo largo de este año de reiterados ataques, los delincuentes se han llevado desde dinero en efectivo y monitores de computación hasta balanzas y las herramientas de trabajo esenciales para el día a día del comercio, como las cuchillas de la cocina. En esta oportunidad, el malviviente debió abandonar el botín en el techo al verse rodeado, pero el daño estructural y el miedo ya estaban provocados.
La situación de la fábrica de pastas no es un caso aislado. Las «entraderas nocturnas» se han transformado en una constante en este corredor comercial de Lanús Oeste. En los últimos meses se registraron robos bajo la misma modalidad en una granja vecina, en otra fábrica de pastas de la zona y en una marroquinería que fue completamente vaciada.
«Lanús es tierra de nadie»
El testimonio de los damnificados refleja el desamparo de quienes sostienen la economía local en un escenario de recesión y caída de ventas, sumado al flagelo social que se observa en los barrios durante las madrugadas.
«Lanús es tierra de nadie, es impresionante la cantidad de robos que hay y la cantidad de gente drogándose en la calle a las dos de la mañana. Vivís con miedo constante. Todos los comerciantes estamos luchando porque las ventas están muy bajas y no estamos en condiciones de perder nada, ni lo más mínimo», concluyeron con crudeza los propietarios del local, quienes debieron asistir al comercio en plena madrugada junto a sus hijas pequeñas.






























