Lanús: «Me apuntó a la panza», el crudo relato de una mujer asaltada frente a su bebé y su sobrina de 7 años

La calle General Ferre al 1300, en Lanús Este, fue escenario de una escena que resume el estado de desprotección en el conurbano: una mujer, un bebé de apenas un año y una niña de siete, acorralados por delincuentes armados en la puerta de su propio hogar. El hecho suma un agravante que estremece: la participación de un niño de unos 10 años en la banda criminal.

La secuencia comenzó con una sospecha que, lamentablemente, se volvió realidad. La víctima notó una moto que la seguía mientras buscaba lugar para estacionar tras realizar unas compras. Tras un breve segundo de alivio al perderlos de vista, el terror regresó en contramano: los delincuentes reaparecieron y, en cuestión de segundos, la encerraron.

«Me apuntó a la panza y me dijo ‘dame la llave'», relató la víctima, todavía bajo el shock de haber tenido un arma blanca (una faca o cuchillo de punta) a centímetros de su cuerpo, mientras intentaba poner a resguardo a los menores. El instinto materno fue más rápido que la amenaza: en un movimiento desesperado, logró bajar al bebé y a la niña del vehículo antes de que los asaltantes se dieran a la fuga.

Uno de los puntos más alarmantes del testimonio de la mujer es la composición de la banda. Según describió, los delincuentes eran dos hombres mayores acompañados por un niño de no más de 10 años. Sin cascos, ocultando sus rostros con gorras y capuchas, y movilizándose en una moto sin patente, los atacantes actuaron con una impunidad que les permitió huir con el auto en plena tarde.

A pesar de la violencia del episodio, el desenlace técnico fue positivo: gracias al rápido despliegue de la Policía Bonaerense, el automóvil fue hallado abandonado apenas 20 minutos después del robo. Sin embargo, para la familia, el vehículo recuperado es lo de menos.

“El impacto fue el miedo y la angustia. Mis hijos estuvieron ahí”, subrayó la mujer, poniendo el foco en las secuelas invisibles que deja el delito: el miedo a volver a casa y el trauma de una infancia que, en Lanús, se ve interrumpida por la violencia armada.

La justicia se encuentra ahora analizando las cámaras de seguridad de la zona para intentar identificar a los responsables de un asalto que, una vez más, puso en riesgo la vida de los más vulnerables.

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