
El hecho ocurrió este lunes alrededor de las 19:45 en la intersección de Viamonte, entre Molinedo y Murguiondo (Gerli/Villa Diamante). Los vecinos expresan su total indignación y aseguran que la zona está «liberada».
La ola de inseguridad en el conurbano bonaerense sumó un nuevo y alarmante capítulo que despertó la furia de los vecinos de la calle Viamonte, entre Molinedo y Murguiondo. Este martes, alrededor de las 19:45 horas, delincuentes rompieron una camioneta estacionada con intenciones de robo, en una secuencia que quedó registrada en las cámaras de seguridad de la cuadra.
La víctima, un hombre mayor, se encontraba en una sala de su vivienda que da hacia la vereda. Al escuchar el estallido de la alarma de su vehículo, reaccionó de inmediato y salió a la calle. Su rápida respuesta frustró el robo: al verse descubiertos, los malvivientes abortaron el plan y escaparon rápidamente a bordo de un auto negro que los esperaba de apoyo.
Patrullajes ineficientes
Más allá del episodio, lo que generó una profunda indignación y preocupación en el barrio fue la impunidad con la que actuaron los ladrones. Según denunciaron los familiares de la víctima y los propios vecinos, segundos antes del intento de robo había pasado por el lugar un móvil de «Seguridad Ciudadana» patrullando la zona.
«Pasaron literalmente segundos antes y aun así los chorros actuaron con total tranquilidad, como si supieran que no pasa nada. ¿De qué sirve el patrullaje vecinal si los delincuentes siguen robando delante de todos?», reclamó con impotencia un familiar de la víctima.
Un modus operandi que se repite
Lamentablemente, los habitantes de la cuadra aseguran que esto no es un hecho aislado, sino una constante que se repite bajo la misma modalidad de «zona liberada».
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Hace solo unos meses, un vecino de la vereda de enfrente sufrió un robo idéntico dentro de su vehículo.
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En aquella oportunidad, un patrullero policial pasó por el lugar en pleno acto delictivo, pero tampoco intervino ni previno el hecho.
«Cansados de vivir con miedo»
El hartazgo de la comunidad refleja una realidad que se vive a diario en los barrios periféricos. La desconfianza en las fuerzas de seguridad y en las promesas municipales va en aumento ante la falta de respuestas reales.
«Los vecinos estamos cansados. Cansados de vivir mirando por la ventana, cansados de tener miedo de dejar el auto afuera, cansados de sentir que estamos solos mientras los delincuentes hacen lo que quieren», concluyeron.





























