
Es un mensaje a la Dirigencia Política: cuando hablo de renovación, no me refiero a nombres nuevos para repetir viejas prácticas, sino a cuadros políticos de verdad.
Por: Gustavo «Tato» Maglio, dirigente peronista de La Matanza
Hoy pareciera que, si un compañero o compañera tiene formación, capacidad de gestión y demuestra resultados, en lugar de ser promovido, es aislado.
Si alguien gestiona bien, molesta. Si tiene carisma, buena imagen y vocación transformadora, deja de ser visto como un compañero y pasa a ser percibido como una amenaza interna.
Esa lógica defensiva, esa debilidad política de parte de la dirigencia, nos viene costando muy caro. No solo frena el crecimiento del movimiento, sino que termina habilitando que nos ganen elecciones dirigentes improvisados, sin capacidad, sin proyecto y sin compromiso real con el pueblo.
El peronismo nació para organizar, formar y conducir. No para cerrar filas por miedo, ni para bloquear a quienes pueden aportar gestión, ideas y futuro.
Si seguimos confundiendo conducción con control, y lealtad con silencio, vamos a seguir alejándonos de la sociedad y de los sectores que esperan algo mejor de nosotros.
Es tiempo de dar una discusión honesta, de frente y hacia adentro. Sin egos. Sin mezquindades. Pensando en el movimiento y no en los cargos.
Atentamente,
Gustavo “Tato” Maglio

































