
En una campaña que consolida su excelente presente internacional, el seleccionado masculino de goalball, conocido popularmente como «Los Topos», se consagró subcampeón en los II Juegos Parasuramericanos 2026 que se desarrollan en la ciudad colombiana de Valledupar. El conjunto nacional se quedó con la medalla de plata tras caer en una ajustada y vibrante final por 8 a 6 frente a la potencia de Brasil.
La obtención de la presea plateada corona un desempeño espectacular para la delegación argentina, que cosechó cinco victorias y apenas dos derrotas a lo largo del certamen. Este logro se suma al histórico sexto puesto obtenido por el equipo en el Mundial de China disputado en junio pasado, ratificando el franco ascenso de la disciplina a nivel mundial.
El plantel subcampeón combinó experiencia y juventud, y contó con un fuerte sello de la región: entre sus filas se destacaron Gabriel Zacarías y Rafael Brítez, ambos oriundos de Lomas de Zamora. La nómina de los medallistas se completó con Oscar Méndez Silva, Lautaro Fernández, Mario Velardez y Leonardo Jazmín, todos bajo la conducción táctica del director técnico Damián Pelozo, secundado por Néstor Gauto y Ezequiel Martínez.
El camino continental hacia Los Ángeles 2028
Los Juegos Parasuramericanos de Valledupar, que se extienden del 5 al 15 de julio, se posicionan como la cita de deporte adaptado más importante de la región en lo que va del año. El evento congrega a más de 1.066 para-atletas de todo el continente que compiten en 13 disciplinas diferentes.
Más allá del podio sudamericano, esta competencia representa el primer escalón estratégico de cara al proceso de clasificación para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. En ese escenario, la delegación de nuestro país pisa fuerte en suelo cafetero con una comitiva integrada por más de 160 deportistas.
¿Qué es el Goalball?
Es un deporte creado específicamente para personas ciegas o con baja visión. Se juega en una cancha de 18 por 9 metros, donde se enfrentan dos equipos de tres integrantes cada uno. El objetivo es meter la pelota en el arco contrario, el cual ocupa la totalidad del ancho de la línea de fondo (9 metros).
La clave del juego radica en que los atletas lanzan con la mano un balón de 1,250 kg que lleva cascabeles en su interior para poder ser detectado mediante el oído. Debido a esto, el silencio absoluto del público durante el desarrollo del juego es un requisito indispensable para permitir el correcto desempeño y la orientación de los competidores.





























