
El titular de FEBA y la Cámara de Comercio de Lomas de Zamora, alertó sobre la dramática situación de las PyMEs. Denunció la falta de diálogo directo con el ministro de Economía y el Presidente, sembró dudas sobre el último índice de inflación y advirtió por una «competencia desleal total» tras la apertura de importaciones.
El panorama para el comercio y la industria bonaerense atraviesa uno de sus momentos más delicados. En una entrevista sin concesiones brindada al programa Sin Retorno Streaming, Alberto Camilo Kahale, presidente de la Federación de Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y de la Cámara de Comercio de Lomas de Zamora, trazó una radiografía alarmante sobre el impacto de las medidas oficiales en el sector que más empleo genera en el país.
Aunque reconoció un leve respiro temporal el último mes impulsado por eventos deportivos —“Los números dieron un poquito más arriba en el tema de ventas; la verdad es que el mundial movió restaurantes, pizzería, todo lo que es alimentos, bebidas y camisetas de fútbol ni hablar”—, aclaró que se trata de un fenómeno aislado que no oculta la profunda recesión de fondo.
Para Kahale, el desplome del turismo interno es el termómetro más claro de la pérdida del poder adquisitivo de la clase media. “La gente no tiene dinero. Habitualmente, de 48 millones que somos, viaja un millón. Pero últimamente ni eso”, graficó, explicando que “irse un fin de semana largo, para una familia tipo, representa millones de pesos. Irse tres días representa una fortuna”.
El dirigente gremial empresario apuntó directamente contra la estrategia de la Casa Rosada para contener la suba de precios, advirtiendo sobre los daños colaterales de la receta oficial: “Ojalá esto cambie, porque la política económica nacional está dirigida al enfriamiento total para que no se le vaya la inflación”. En ese sentido, no ocultó su escepticismo frente a las estadísticas oficiales del INDEC: “No sé cómo hacen las encuestas para que les dé 1,9% de inflación”.
“Están cerrando los negocios, se pasan al monotributo y ponen una oficina virtual o sino viajan a China y traen productos como en los 90. Estamos invadidos de locales chinos, con una competencia desleal total”, alertó Kahale.
La falta de diálogo
Uno de los puntos más críticos del descargo de Kahale fue la distancia que existe entre el equipo económico y los representantes de las pequeñas y medianas empresas. “La CAME tiene diálogo con la tercera línea del gobierno nacional. El ministro de Economía habla con el Grupo de los 6 o la Cámara Argentina de Comercio. No habla con las PyMEs, que somos las que más trabajo damos”, lamentó.
La crítica también se extendió hacia la conducción del Poder Ejecutivo: “Pasa lo mismo con el presidente de la Nación y su equipito de 5 o 6 personas que lo están asesorando muy mal”.

Frente a este escenario de exclusión, el titular de FEBA adelantó que buscarán otras vías institucionales para torcer el rumbo: “Nosotros vamos a seguir dialogando con los legisladores, para ver si podemos llegar a conseguir lo que necesitamos: un proyecto de desarrollo productivo para que, en lugar de cerrar fábricas, haya más industrias y empleo genuino”.
El fantasma de los 90
Kahale describió un alarmante proceso de desindustrialización y precarización comercial que, según sus palabras, emula a la década de 1990. Ante la sugerencia oficial de reconvertirse para sobrevivir, el dirigente fue tajante: “El presidente dice: ‘o se reconvierten o pierden’. Pero yo digo: ¿en qué nos vamos a reconvertir? Trayendo mercadería de afuera, como está ocurriendo, no es posible que crezcamos. Todos los días cierran locales comerciales”.
Finalmente, el referente empresarial dejó un mensaje de profunda preocupación por el impacto de esta crisis en el corazón del conurbano: “Nosotros queremos que le vaya bien al gobierno de turno. Queremos que se den cuenta que todo pasa por la producción, la educación y el empleo. Este gobierno ataca todo eso. No vemos la posibilidad de que haya un cambio”, concluyó, rematando con un dato doloroso sobre su propio distrito: “Estamos pasando por un momento crítico. Locales de 70 años de trayectoria han cerrado en Lomas de Zamora”.

































