
Tenía 30 años y se había egresado del Instituto Lomas de Zamora. Llegó a pedir auxilio al 911 desde una casa en Temperley. La Policía rodeó la manzana, pero esperó «órdenes judiciales» mientras el femicida la ejecutaba. El crimen ocurre a horas de un nuevo 3 de Junio.
La secuencia del horror duró horas, pero se selló en los minutos en que la burocracia pesó más que el peligro de muerte. El pasado sábado 30 de mayo, Noelia Carolina Rivero, una joven de 30 años muy querida por la comunidad educativa del Instituto Lomas de Zamora de donde era egresada, se convirtió en la víctima de un nuevo y brutal femicidio en la localidad de Temperley. Lo distintivo y más doloroso del caso es que Noelia hizo todo lo que el Estado le pide a una mujer en situación de violencia: logró romper el aislamiento y llamó al 911.
«¡Mi novio me tiene de rehén, necesito ayuda!», fue el grito desesperado que ingresó a la central de emergencias. El agresor, Tomás Adrián Núñez (30), la mantenía privada de su libertad en una vivienda de la calle Lavalle al 1700, a metros de las vías del ferrocarril Roca. Sin embargo, el despliegue policial que prosiguió terminó en una tragedia evitable.
Crónica de una muerte perimetrada
Efectivos de la Comisaría 3ª de Lomas de Zamora arribaron rápidamente al lugar. Vecinos del barrio confirmaron que desde el exterior se escuchaban con total claridad los gritos de auxilio de Noelia y las amenazas de Núñez, quien al notar la presencia de los uniformados se atrincheró cerrando todos los accesos.
A partir de allí, comenzó una negociación estéril que expuso las peores falencias del protocolo ante situaciones de crisis de género:
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La espera judicial: Mientras el agresor se tornaba cada vez más violento en el interior, los efectivos mantuvieron el perímetro estático a la espera de una autorización judicial explícita para el ingreso forzoso.
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La irrupción tardía: Cuando la cadena de mandos finalmente autorizó la entrada, el personal táctico trepó por los techos y destrozó la puerta trasera. Para Noelia ya era tarde. Núñez la había atacado con un arma blanca, ocasionándole heridas cortantes fatales en la zona del tórax y el cuello.
Tras cometer el femicidio, Núñez intentó quitarse la vida autolesionándose en las muñecas y el cuello. Fue reducido, asistido por personal médico y quedó detenido bajo custodia policial, imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio).
La dolorosa paradoja del «Ni Una Menos»
La muerte de Noelia Rivero golpeó con dureza. En las redes sociales, docentes y excompañeros del Instituto Lomas de Zamora expresaron su consternación por la pérdida de una joven profesional descrita por todos como «luminosa y llena de proyectos».
El crimen adquiere una carga política e institucional mayúscula debido al calendario: ocurre a escasas horas de que se cumpla un nuevo aniversario de la histórica movilización nacional «Ni Una Menos» (este próximo miércoles 3 de junio).
El reclamo de las organizaciones: Agrupaciones feministas de la zona sur del Conurbano y allegados a la víctima ya coordinan acciones para visibilizar el caso. El eje del reclamo no solo apunta al asesino, sino a los tiempos del Poder Judicial. «Noelia avisó. La policía llegó. Lo que falló fue la decisión de entrar a salvarla. La burocracia también mata», señalaron a través de un comunicado preliminar en redes sociales, convocando a concentrar esta semana para exigir justicia.































