
El concejal lomense y referente del Movimiento Evita lanzó fuertes definiciones en Sin Retorno. Combinó una cruda autocrítica sobre el presente del peronismo con un análisis directo sobre la gestión de Federico Otermín y la necesidad de «dejar de simular» unidad para pasar a una discusión real de poder.
En una entrevista que sacudió el tablero político local, Juan Francisco Navarro, concejal de Unión por la Patria y dirigente del Movimiento Evita, analizó el complejo escenario que atraviesa el peronismo. Con un tono que mezcló la reflexión estratégica con la demanda territorial, Navarro no evitó los nombres propios ni las críticas a las formas actuales de hacer política.
La gestión de Otermín bajo la lupa
Uno de los momentos más tensos de la charla fue cuando se abordó la realidad del municipio. Si bien Navarro forma parte del bloque oficialista, no ahorró observaciones sobre la gestión de Federico Otermín. El concejal subrayó que el municipio enfrenta un desafío enorme frente al ajuste nacional, pero reclamó una mayor profundidad en la resolución de los problemas vecinales.
Para el dirigente del Evita, la gestión no puede limitarse a la administración de lo existente, sino que debe ser una herramienta de transformación activa, especialmente en los barrios más postergados donde la crisis golpea con más fuerza.
Contra la «política de las fotos»
Navarro fue especialmente crítico con lo que llamó la «simulación» de unidad o de actividad política a través de las redes sociales. “Tenemos que dejar de mirarnos el ombligo y dejar de creer que la política se resuelve con una foto”, sentenció.
El edil cuestionó el exceso de gestos simbólicos en detrimento de la discusión política de fondo. Según su visión, el peronismo de Lomas de Zamora necesita menos marketing y más debate genuino sobre hacia dónde va el distrito. “La sociedad se da cuenta cuando hay contenido y cuando solo hay una imagen para las redes”, disparó.
Autocrítica y el fin del «Dedo»
En cuanto al plano nacional y provincial, Navarro reiteró que el triunfo de Milei fue una «derrota cultural» que el peronismo aún no termina de procesar. Atribuyó este fracaso a la falta de internas y a la toma de decisiones entre pocos.
“El dedo nos trajo hasta acá. Necesitamos una apertura democrática real en Unión por la Patria”, afirmó. Reclamó que las PASO sean la herramienta definitiva para que el movimiento se oxigene y que los liderazgos se validen en las urnas y no en las oficinas de los «dueños de las cajas».
La tensión interna: Cristina y el rol de La Cámpora
Navarro no esquivó la discusión sobre los liderazgos nacionales y fue punzante al analizar el rol de La Cámpora dentro de la estructura de Unión por la Patria. El dirigente señaló que, si bien se reconoce la trayectoria, no se puede pretender conducir el movimiento bajo una lógica de «exclusividad» o cerrazón. Para el concejal, la etapa de las decisiones unilaterales ha agotado su ciclo y es necesario que todos los sectores, incluidos los movimientos sociales y el sindicalismo, tengan una silla real en la mesa de decisiones, sin jerarquías impuestas por la cercanía a una estructura específica.
En cuanto a la figura de Cristina Fernández de Kirchner, el referente del Evita planteó una mirada de respeto pero con una fuerte dosis de pragmatismo político. Sostuvo que, aunque Cristina sigue siendo la figura con mayor peso simbólico, el peronismo no puede quedar «estancado en la nostalgia» ni depender de un solo nombre para su reconstrucción. Navarro insistió en que el liderazgo del futuro debe ser más horizontal y menos dependiente de la bendición de la exmandataria, apostando a una renovación que surja desde la base territorial y la competencia electoral interna.
Agenda laboral y el rol del Movimiento Evita
Finalmente, el concejal defendió la labor de los movimientos sociales y pidió al peronismo «modernizar su lenguaje» para hablarle a los trabajadores informales y de plataformas. Planteó que la resistencia a Javier Milei no es suficiente: “Si solo resistimos, ellos avanzan. Tenemos que construir una alternativa que vuelva a ilusionar, que reconozca los nuevos derechos laborales y que no tenga miedo de discutir los errores que nos llevaron a perder la última elección”.
Con esta postura, Navarro marca una posición de «lealtad crítica» dentro del oficialismo lomense, exigiendo un cambio de rumbo en la construcción política para evitar que el peronismo siga perdiendo contacto con su base electoral.

































