
La silla de cuerina lustrada de la cocina se fue corriendo a la velocidad que Diego dejaba en el camino a una pila de ingleses en la televisión del living de la casa de Turdera. Hasta que una explosión de mi tío Juan Carlos llenó de GOL para siempre ese recuerdo de mis 7 años. Por: Federico Gastón Guerra.
Solo tengo ese instante de aquel partido. Y Víctor Hugo gritando en la radio. Y yo veía todo eso desde un costado de la mesa. Eso es Maradona para mí. Por esas vueltas de la memoria, cada vez que el 10 aparecía, esa era la foto que me llegaba. ¿Cómo puede ser posible que hoy 22 de junio, se cumplan ya 39 años de aquel “barrilete cósmico”?
Hace un tiempo escribí un artículo donde conté la única vez que el “inventor de la pelota” (dice siempre Alejandro Apo) pisó el Alfredo Beranger con su Argentinos Juniors enfrentando a Temperley allá en sus inicios como futbolista profesional.
Todos tenemos un pedazo de Maradona en algún lugar de nuestras alegrías de fútbol total… Todos tendrán algo para decir, una anécdota que contar, una historia que resaltar. Yo no. Nunca tuve nada cercano a Diego. Y como habitante de este mundo me sentí tan a su lado como tantos.
Él jamás supo que de chico me levantaba a mirar vía satélite por Canal 9 los partidos del Nápoli, que nunca me sumé a tanto bla, bla, bla sobre su persona, que siempre ponderé su juego, que me sentí orgulloso de aquella tarde en el living de casa sentado en la silla de cuerina viendo sus pinceladas.
El 10 lo debe estar disfrutando todo desde allá arriba, desde los cielos… donde estará sentado Dios con él, el todopoderoso de todos los tiempos de la pelota…