Crisis en el Instituto Almafuerte: Bonino exigió intervención de Provincia y rechazó cualquier acuerdo político con Kicillof 

El Consejero General de Educación bonaerense por la UCR, Nicolás Bonino, advirtió sobre la delicada situación del histórico colegio de Esteban Echeverría que pone en riesgo a 1.400 alumnos. Además, apuntó duramente contra la gestión de Axel Kicillof por el incremento de la violencia escolar, exigió recuperar la autoridad docente y delineó la postura electoral del radicalismo. 

El Instituto Almafuerte, una de las instituciones emblemáticas de la localidad de 9 de Abril, en el municipio de Esteban Echeverría, atraviesa momentos de profunda incertidumbre. Con más de 60 años de historia ininterrumpida y una matrícula de 1.400 estudiantes en todos sus niveles educativos, el colegio enfrenta un litigio judicial entre sus propietarios que amenaza seriamente su continuidad. 

Ante esta situación, el Consejero General de Educación y Cultura de la Provincia de Buenos Aires por la Unión Cívica Radical (UCR), Nicolás Bonino, expresó su firme preocupación en diálogo con el programa Sin Retorno Streaming y confirmó las gestiones iniciadas para salvaguardar a la comunidad educativa. 

«El Instituto Almafuerte tiene una identidad muy arraigada a la localidad de 9 de Abril. Es un pueblo al que no le sobra ninguna escuela. La escuela tiene más de 60 años de historia de escolaridad continua en todos sus niveles. Hoy estuvimos a su comunidad, que se encuentra en una cuestión de desconcierto. Sus 1.400 alumnos quedan en una situación muy compleja», explicó Bonino. 

El funcionario provincial detalló que el conflicto radica en un litigio judicial entre sus propietarios que derivó en un escenario crítico de arrastre: «Es una situación de arrastre que ha llegado a una situación límite. No puede pasar que cierre una escuela en la provincia de Buenos Aires y en ningún rincón del país». 

Reclamos 

Frente a la parálisis institucional, Bonino remarcó los reclamos formales dirigidos a los organismos educativos provinciales para que intervengan y brinden certidumbre a las familias.  

«Como consejero de Educación he manifestado mi preocupación, tanto en la Secretaría de Educación como en la DIEGEP (Dirección de Educación de Gestión Privada de la Provincia de Buenos Aires). Hay 1.400 pibes que necesitan que les llevemos garantías», enfatizó. 

«Ayer mandé una nota dirigida tanto a la DIEGEP como a la Subsecretaría de Educación para que puedan acompañar la lucha de las familias. Es una situación que excede a la Dirección General de Escuelas, pero no del todo, porque la DIEGEP también forma parte de la Dirección General de Escuelas. Nuestro acompañamiento y pedido de intervención es a las autoridades de la Dirección General de Escuelas para que acompañen la lucha de las familias y ayuden para que este conflicto se resuelva», explicó.

Violencia y Kicillof 

Consultado sobre las problemáticas estructurales del sistema educativo en el Conurbano bonaerense, el dirigente radical vinculó el aumento de la violencia en los establecimientos con la línea política aplicada por el gobierno de Axel Kicillof. 

«Sin dudas me interpela la violencia en las escuelas. Sé de primera mano lo que es dar clases en las escuelas del Conurbano y lo que se ha incrementado la violencia desde la pandemia para acá», reflexionó el consejero. 

Asimismo, cuestionó el enfoque ideológico del oficialismo en materia pedagógica y disciplinaria. «Eso tiene que ver con parte del libertinaje en la que se ha convertido la política educativa del gobernador. Tenemos que dejar de romantizar que da todo lo mismo. En una escuela donde todo es un desorden, no aprende nadie», remarcó. 

«Tenemos que recuperar los valores de la escuela. Y eso significa recuperar la figura del docente y ponerla en valor. Con eso vamos a empezar a recuperar, pero no va a ser posible con este gobernador», añadió. 

Radicalismo 

En el tramo político del intercambio, Bonino cerró enfáticamente las puertas a cualquier tipo de entendimiento electoral o de gestión con el kirchnerismo, marcando distancia directa con propuestas de pactos amplios impulsadas por referentes como Martín Lousteau. 

«Yo no voy a estar donde esté Kicillof. No sé cuál va a ser la idea, aunque no veo una UCR que romantice con el gobernador. No hay nada que nos acerque a sus políticas», aseveró. 

En contraste, alentó la consolidación territorial de la UCR como una opción de gobierno autónoma tanto en la provincia como en la nación. «Valoro que el radicalismo se muestre como una alternativa. Venimos trabajando desde abajo para que el radicalismo tenga candidatos a intendentes en todos los distritos y un gobernador, y por qué no soñar en tener uno a presidente. Le debemos a la sociedad ese candidato que la interpele», concluyó. 

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