Fate: La Conciliación Obligatoria dictaminada por el Gobierno genera más tensión a un conflicto que puede propagarse

Tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de Fate en Virreyes, que dejó a 920 trabajadores en riesgo de despido, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires dictó la conciliación obligatoria para intentar frenar el conflicto y abrir una mesa de negociación entre la empresa y el sindicato del neumático (SUTNA).

La medida provincial busca suspender los despidos y garantizar un período de diálogo. Sin embargo, los trabajadores y delegados gremiales adelantaron que no acatarán la conciliación, al considerar que la decisión empresarial es irreversible y que el Gobierno bonaerense solo intenta dilatar el desenlace.

Reacciones gremiales

• Delegados del SUTNA señalaron que “no hay producción que sostener” y que la conciliación es “un maquillaje legal frente a un cierre consumado”.
• Los trabajadores permanecen dentro de la planta como forma de resistencia y evalúan medidas más duras, como la toma del establecimiento.
• El gremio responsabilizó tanto a la empresa como a las políticas de apertura comercial que habilitaron la entrada masiva de neumáticos importados.
• Voceros sindicales remarcaron que el cierre “es un golpe brutal a la clase trabajadora” y llamaron a la solidaridad de otros gremios y organizaciones sociales.

La intervención de la Provincia abre un escenario de conflicto abierto:
• El Ministerio de Trabajo bonaerense puede sancionar al sindicato por incumplimiento.
• Los trabajadores buscan visibilizar que la medida oficial no resuelve el problema de fondo: la pérdida de una empresa emblemática de la industria nacional.
• El caso Fate se convierte en símbolo de la desindustrialización argentina y de la tensión entre el modelo de apertura comercial y la defensa del trabajo local.

¿Propagación?

El cierre de Fate no solo golpea a los trabajadores de Virreyes: también abre interrogantes sobre el futuro de las otras plantas de neumáticos en el país, como Bridgestone en Llavallol y Pirelli en Merlo. En un contexto de apertura comercial, importaciones en alza y tensiones sindicales, los gremios advierten que la crisis puede propagarse hacia estas compañías, que enfrentan los mismos problemas de competitividad y presión por costos.

Delegados del SUTNA sostienen que la resistencia en Fate puede convertirse en un conflicto sectorial, con medidas de fuerza que involucren a las tres fábricas. La posibilidad de paros coordinados o tomas de planta en Bridgestone y Pirelli no se descarta, ya que los trabajadores temen que el cierre de Fate sea el primer paso de una desindustrialización más amplia. En ese escenario, la conciliación obligatoria dictada por la Provincia de Buenos Aires podría transformarse en un detonante de mayor tensión gremial en toda la industria del neumático.

Conciliación

La conciliación obligatoria dictada por la Provincia de Buenos Aires expone la fragilidad de las herramientas institucionales frente a un cierre consumado. Mientras el Gobierno bonaerense intenta ganar tiempo, los trabajadores de Fate sostienen que no hay nada que negociar: la fábrica que fue símbolo de modernización y orgullo nacional ya apagó sus máquinas. La pulseada, más que legal, es política y simbólica: ¿quién defiende la industria argentina cuando las multinacionales y los importadores avanzan sobre lo que queda del trabajo local?

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