
La teoría de Maslow explica cómo las personas primero cubren lo básico, después buscan seguridad, pertenecer, crecer y finalmente realizarse. Funciona perfecto… hasta que la bajamos a la realidad del emprendedor argentino. Acá el orden cambia. El emprendedor no arranca soñando. Arranca resistiendo.
Por: Marcelo Pagano —dirigente de la Mesa de Comercio e Industria del Grupo Pueyrredón
Primero no piensa en expandirse ni en abrir una sucursal. Piensa en pagar el alquiler, la luz, reponer mercadería y llegar a fin de mes sin deberle a medio mundo. Esa es la base real: que el negocio no cierre.
El segundo escalón debería ser la seguridad. Pero en Argentina no depende del mercado, depende de la previsibilidad. Impuestos que cambian, tasas que aparecen, habilitaciones que no tienen un criterio claro y un problema cada vez más determinante: la incertidumbre laboral. No es el salario lo que más miedo genera, es no saber cuánto puede costar un conflicto. Honorarios de abogados y peritos sin referencia clara terminan convirtiendo un problema en algo imposible de calcular. Cuando no se puede calcular, no se puede decidir.
Y ahí se rompe la pirámide. El emprendedor deja de contratar.
No porque no quiera crecer, sino porque no puede asumir un riesgo que no entiende. Entonces el tercer nivel —formar equipo— no sucede. Sin equipo no hay delegación, sin delegación no hay mejora, y sin mejora no hay inversión. El negocio queda atrapado en la supervivencia permanente. Trabaja mucho, pero no progresa.
Recién cuando aparece previsibilidad, el emprendedor invierte. Compra máquinas, capacita gente, mejora procesos. Y cuando eso pasa ocurre algo que suele olvidarse: el emprendedor no se queda con todo. Contrata, enseña, integra jóvenes y aporta al barrio. La realización del emprendedor no es solo económica, es social.
Por eso el problema de fondo no es cultural ni de ganas. En Argentina sobran personas dispuestas a emprender. Lo que falta es algo más simple: reglas claras.
La previsibilidad no beneficia al empresario solamente. Es el primer paso para que aparezca empleo genuino. Cuando el riesgo es infinito, la decisión es no crecer. Cuando el riesgo es claro, el emprendedor avanza. Y cada vez que avanza, alguien consigue trabajo.

































