
En un movimiento político de alto impacto, el gobernador bonaerense convocó a todos los jefes comunales de la provincia para evaluar la «delicada situación financiera» y coordinar una respuesta ante la caída de recursos nacionales.
El Salón Dorado de la Casa de Gobierno será el escenario este jueves a las 15:30 de un encuentro que promete marcar un antes y un después en la relación entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno Nacional. El gobernador Axel Kicillof citó a los 135 intendentes bonaerenses —sin distinción de color político— para exponer un diagnóstico crudo sobre el impacto del plan económico de Javier Milei en el territorio más poblado del país.
Los números del «ahogo»
Según datos que manejarán los ministros de Economía, Pablo López, y de Producción, Augusto Costa, durante la reunión, la provincia enfrenta un panorama complejo:
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Deuda acumulada: La gestión bonaerense reclama a Nación unos $22 billones en concepto de transferencias no automáticas, fondos previsionales y obras públicas paralizadas.
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Caída de recaudación: Se estima una pérdida de $2,3 billones en ingresos propios debido a la recesión, sumado a una baja de $4,3 billones por coparticipación federal.
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Crisis en los municipios: Los intendentes, especialmente los del interior, advierten que la cobrabilidad de las tasas municipales ha caído estrepitosamente (en algunos casos al 50%), mientras la demanda de asistencia social en las comunas no para de crecer.
Una foto de unidad (con matices)
La convocatoria tiene un fuerte componente político. Kicillof busca el respaldo de los intendentes para las 7 demandas judiciales que la Provincia tiene en curso ante la Corte Suprema por el recorte de fondos (como el de Fortalecimiento Fiscal y el de Transporte).
Aunque se espera asistencia perfecta del peronismo y buena parte de la UCR, el foco estará puesto en los intendentes del PRO y de las fuerzas aliadas a La Libertad Avanza, quienes se encuentran en la encrucijada de gestionar la crisis local sin romper puentes con la Casa Rosada.
«No se trata de una reunión partidaria, sino de supervivencia institucional. Los municipios son la primera trinchera y hoy no tienen recursos para lo básico», señalaron fuentes de la Gobernación.
El encuentro no solo servirá para compartir catarsis sobre el «ahogo financiero», sino también para delinear estrategias que permitan sostener los servicios esenciales —salud, seguridad y salarios— en un año que se perfila como el más desafiante de la gestión Kicillof.




























