Hey Ho, Let’s Go, Temperley: Marky Ramone trae el espíritu de 1974 al corazón de Zona Sur

El legendario baterista de los Ramones se presenta esta noche en Auditorio Sur. En el marco de su «Summer Tour 2026», el músico eligió el conurbano para su única función en Buenos Aires, reafirmando un romance con el público local que ya lleva décadas.

Hay una máxima que dice que los Ramones no nacieron en Queens, sino que son de Zona Sur. Esa conexión invisible, forjada en los años 90 entre el sonido de los tres acordes y la cultura obrera del conurbano, tendrá esta noche un nuevo capítulo cuando Marky Ramone suba al escenario del Auditorio Sur (Av. Meeks 1080) a partir de las 20:00.

Mientras el centro porteño suele quedarse con las grandes luces, Marky —fiel a la esencia callejera del género— decidió que se presente en Temperley. El tour también tendrá una segunda parada el 11 de febrero a las 20 en Mar del Plata. No es solo un recital más; es un desembarco en territorio «ramonero» por excelencia.

El guardián del legado

Acompañado por su banda Blitzkrieg, el baterista que reemplazó a Tommy en 1978 y golpeó los parches en clásicos como Road to Ruin y End of the Century, llega para presentar su nuevo álbum homónimo editado en 2025. Sin embargo, todos saben a qué se viene a Auditorio Sur: a vivir la metralla de hits que marcaron a fuego la adolescencia de miles de argentinos.

  • Repertorio: Se espera un setlist demoledor de más de 30 canciones, donde clásicos como «Blitzkrieg Bop», «I Wanna Be Sedated» y «Sheena Is a Punk Rocker» sonarán sin respiro.

  • La formación: Junto a Marky estarán el vasco Iñaki «Pela» Urbizu en la voz —quien ha logrado capturar la impronta de Joey sin caer en la imitación barata—, Marcelo Gallo en guitarra y Martín Sauan en bajo.

Mística de asfalto y camperas de cuero

Para los fanáticos de la zona, que un Ramone toque en Temperley es un gesto de respeto. «Que Marky toque acá es como si viniera un pariente de visita. Zona Sur es punk, siempre lo fue, y este show es el sello que lo confirma», comentaba un seguidor.

Con entradas prácticamente agotadas, la noche promete ser una ceremonia de sudor, pogo y ese eterno conteo de «one, two, three, four» que, por unas horas, hará sentir que el CBGB se mudó a la Avenida Meeks.

En Data Conurbano nos interesa tu opinión

Deje su comentario aquí
Ingrese su nombre