Lanús: El laboratorio de la interna peronista y una «unidad» que nació fracturada

La formalización de listas para la renovación de autoridades del PJ de Lanús volvió a dejar al descubierto una fractura que la retórica de la unidad no logra ocultar. Entre el blindaje de Julián Álvarez a la conducción de Máximo Kirchner, el portazo estratégico del sector de Agustín Balladares referenciado en Axel Kicillof y la irrupción de Hernán Lakota denunciando un «partido cerrado», el peronismo local se encamina a un 15 de marzo marcado por la incertidumbre y la disputa por el control territorial de cara al 2027.

Por: Sebastián «Tecla» Farias

El calendario electoral del Partido Justicialista de Lanús marcó el pasado 8 de febrero un hito que, lejos de traer paz, terminó por cristalizar las disputas del control del peronismo en el distrito que se vienen dando en forma fragmentada desde aún antes de la asunción de Julián Álvarez en la intendencia. Con las elecciones internas fijadas para el 15 de marzo, el escenario post-cierre de listas revela que Lanús no es solo un municipio: es el tablero donde se juega la supervivencia de La Cámpora y el avance del proyecto «Axel 2027».

1. La «Unidad de Cúpula» de Julián Álvarez

El Intendente camporista Julián Álvarez cerró su candidatura para presidir el PJ local bajo el lema de la unidad. Sin embargo, su estrategia no fue de seducción, sino de blindaje. Al mismo tiempo que firmaba su postulación, Álvarez operó como el principal escudero de Máximo Kirchner a nivel provincial, transformando la salida del diputado nacional de la presidencia del PJ Bonaerense en una épica del «renunciamiento».

Para Álvarez, retener el partido es vital. Su discurso de «Cristina Libre» y lealtad irrestricta a la conducción de Máximo busca cohesionar a su núcleo duro frente a una gestión municipal que empieza a sentir el desgaste de la crisis nacional y las críticas por la seguridad. Pero esta unidad «en unidad» (como reza su comunicado) tiene una debilidad: es una foto de familia donde faltan actores territoriales clave.

2. Balladares y el «Kicillofismo» en retirada estratégica

La nota discordante más potente la dio el frente «De Lanús para Lanús» (DLpL). Agustín Balladares, un armador central en la victoria que devolvió el distrito al peronismo, decidió no integrar la lista oficialista. La denuncia es grave: califican la propuesta de Álvarez como «flaca y pobre» y acusan a La Cámpora de utilizar las sillas del PJ Lanús como «moneda de cambio» para resolver pleitos en otros distritos.

Al quedar fuera de la lista de Álvarez y ratificar su alineamiento con Axel Kicillof, Balladares rompe la hegemonía camporista. Este movimiento anticipa una «guerra de guerrillas» política dentro del Concejo Deliberante y en los barrios, donde el sector de Balladares ya construye las bases para desafiar la intendencia en 2027.

3. Hernán Lakota: La rebelión del «Partido Cerrado»

Cuando parecía que la pelea era solo entre dos facciones de la superestructura, apareció Hernán Lakota. El actual secretario del PJ local pateó el tablero al presentar una lista propia para competir contra Álvarez. Su diagnóstico es letal para la imagen del Intendente: «El partido está cerrado completamente y no escucha a los afiliados».

Lakota -hombre del MDF ferraresista desmarcado de La Eva Perón de los Berrueco que sí cerraron con Álvarez- encarna en parte el malestar del peronismo tradicional y de base que siente que el PJ se convirtió en una oficina administrativa de La Cámpora. Su postulación pone a la Junta Electoral en una encrucijada:

  • Si le permiten competir el 15 de marzo, Álvarez se somete a un test de liderazgo peligroso.

  • Si le «bajan» la lista, se confirmará el relato de la falta de democracia interna que hoy pregona la oposición.

El camino de la tensión

El proceso entra ahora en su fase más crítica de revisión técnica y política:

  • 8 de febrero: Se formalizaron las listas (Álvarez vs. Lakota, con Balladares «afuera pero adentro» de la política local).

  • 4 de marzo: Se conocerá la aprobación definitiva de las boletas. Aquí se sabrá si la interna se resuelve en las urnas o en los escritorios de la Junta Electoral.

  • 15 de marzo: El día de los comicios. Si hay votación, será el termómetro real del peso de cada sector.

Julián Álvarez se encamina a presidir un partido que, en los papeles, estará «unido» bajo su mando, pero que en la realidad territorial está dividido en tres. Con una oposición (PRO y Libertarios) que observa con atención, el riesgo para el peronismo de Lanús es quedar atrapado en una inacción partidaria producto de una interna interminable.

En Lanús, el peronismo ya no solo discute cómo gobernar, sino quién tiene las llaves de un edificio que, según sus propios dirigentes, hoy tiene las persianas bajas para su propia militancia.

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