
La huerta es alegría porque desde la semilla se contagia trabajo, esmero y tesón para lograr una buena cosecha de alimentos sanos que nos enseña a ser pacientes y libres… Y todo puede suceder en una maceta de cualquier balcón, terraza o patio. En esta propuesta trabaja el INTA AMBA que propone manos a la tierra y a la formación de compost a partir de los residuos que desperdiciamos a diario. Reciclar y cultiva como una misión posible.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) hasta el 42 por ciento de los residuos podría transformarse en abono para contribuir a la organoponía. Así se conoce a la producción de hortalizas y aromáticas en recipientes rellenos con materia orgánica derivada del compostaje de los desperdicios domiciliarios.
Además de continuar con el reciclaje de los desperdicios orgánicos, el otoño es un buen momento para fortalecer el suelo y recompensarlo con nutrientes por su trabajo durante la temporada estival. De este modo, una de las claves es separar el abono que ya se encuentra listo en la abonera y agregarlo a la tierra antes de realizar la siembra. De esta manera, liberamos espacio en la abonera y podemos recomenzar el ciclo.
En los entornos formativos de la escuela se generan gran cantidad de residuos orgánicos, de producción animal y vegetal, reciclar este material mediante el compostaje de los mismos nos permite realizar una práctica sustentable, amigable con el medio ambiente, y generar un producto muy valioso desde el punto de vista físico – químico, de bajo costo, fácil de obtener y de gran utilidad para las mezclas de sustratos según el cultivo.


































