
En una jornada marcada por la represión en Hipólito Yrigoyen y Brasil, trabajadores de barrido y limpieza denunciaron al intendente Julián Álvarez por despidos injustificados y salarios de 140.000 pesos. “No vamos a parar hasta que nos reincorporen”, advirtieron.
Por: Sebastián «Tecla» Farias
“Nadie sobrevive con 140 mil pesos. No tengo para comprarle un par de zapatillas a mis hijos para que arranquen el colegio en marzo”. Con esa crudeza, uno de los 80 trabajadores despedidos de la Municipalidad de Lanús resumió ante este medio el conflicto que hoy paralizó el centro de la ciudad y el Puente Alsina.
Lo que comenzó como un reclamo por promesas incumplidas derivó en incidentes cuando la policía local intentó desalojar la protesta por orden de la intendencia. El saldo: seis trabajadores gaseados, dos heridos por golpes y un quiebre absoluto en el diálogo entre los movimientos sociales y la gestión de Julián Álvarez.
#POLÍTICA “Sos peronista, pero laburás para el mileísmo”: el crudo reclamo al intendente Julián Álvarez de los 80 despedidos en Lanús https://t.co/IeFrwB3JZT pic.twitter.com/VBhJTqFK47
— DataConurbano / NET (@DataConurbano) February 10, 2026
Promesas rotas y salarios de miseria
Según el testimonio de los afectados, en diciembre el Secretario de Obras Públicas, Mauro Lezzi, se había comprometido a mantener una mesa de diálogo y asegurar la continuidad de los puestos. Sin embargo, la realidad de enero fue otra.
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El sueldo del hambre: Los trabajadores denuncian que percibían apenas $140.000 por jornadas de cuatro horas diarias de lunes a viernes.
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Precarización extrema: “Hay compañeros barriendo en la calle sin ropa, laburando en negro. Si nos pasa un accidente, nadie responde”, denunciaron.
La crítica política: “Julián está en una nube”
La mayor indignación de los manifestantes radica en la contradicción ideológica que le adjudican al jefe comunal. El testimonio recogido es lapidario: “El mismo día que Javier Milei despide a 80 compañeros en el Posadas, Julián lo hace acá en Lanús. Sos peronista, pero laburás para el mileísmo. Reprimís a los mismos que trabajamos duro para que hoy estés donde estás”.
Para los trabajadores, el intendente “está en una nube” y ha delegado la respuesta en funcionarios que “prometen pero no cumplen”.
El plan de lucha continúa
A pesar de la represión sufrida en el cruce de Hipólito Yrigoyen y Brasil, los trabajadores aseguraron que la violencia no los va a debilitar. Por el contrario, ratificaron que las medidas de fuerza seguirán hasta que el municipio “levante el teléfono”.
“Nosotros somos personas normales que reclamamos un salario justo para poder decirle a mi hija ‘andá al kiosco y comprate el chocolate más barato’ o poder comer un asado en familia. Lo que pasó hoy fue vergonzoso y repudiable”, concluyó el trabajador.
Mientras tanto, el contraste en la política local es total. Mientras el oficialismo se esfuerza por mostrar una imagen de «unidad» y destaca un cierre de listas del PJ local con un Julián Álvarez exultante y protagonista, la realidad en las inmediaciones de la comuna es de máxima tensión. En un clima donde las internas partidarias también juegan su partido, el Municipio ha optado por el hermetismo, guardando un silencio absoluto frente a las denuncias de represión y el reclamo de las 80 familias que hoy quedaron a la deriva.






























