
Mientras el municipio anuncia con bombos y platillos una ayuda escolar de $200.000, un centenar de trabajadores de barrido fueron cesanteados. Los despedidos denuncian que se trata de una «venganza política» por los reclamos salariales de diciembre. El contraste entre los anuncios oficiales y la realidad de los barrios.
La gestión de Julián Álvarez en Lanús atraviesa sus horas más contradictorias. En una misma semana, el municipio lanzó una ambiciosa medida de contención social y, en paralelo, ejecutó una poda de personal que dejó a casi un centenar de familias en la calle, exponiendo una fractura total entre el discurso oficial y la realidad territorial.
El anuncio: Ayuda escolar para «paliar el ajuste»
Por un lado, el Ejecutivo local comunicó que otorgará una ayuda escolar de $200.000 por hijo para todos los trabajadores municipales (según consignó Política Argentina). La medida busca «acompañar a las familias ante el brutal ajuste del Gobierno Nacional» y fortalecer el poder adquisitivo antes del inicio de clases.
Sin embargo, para los 80 barrenderos (algunas fuentes estiran el número a casi 100) que fueron notificados de su despido, el anuncio suena a provocación: la ayuda escolar que el intendente promociona es superior, en muchos casos, al sueldo mensual de $140.000 que percibían los trabajadores de barrido bajo el esquema de cooperativas.
La denuncia: «Venganza» y precarización
El conflicto, que escaló rápidamente con movilizaciones frente al palacio municipal, tiene un trasfondo de «venganza política». Según información de Infocronos, los trabajadores cesanteados son los mismos que en diciembre pasado protagonizaron protestas y cortes de calle exigiendo mejores condiciones laborales.
«Nos echan por pedir ropa de trabajo y un sueldo que alcance para comer», señalaron voceros del sector. Los trabajadores denuncian que la gestión camporista utiliza el sistema de cooperativas para evitar la estabilidad laboral, permitiendo despidos arbitrarios sin indemnización ni previo aviso. La acusación es grave: señalan que el municipio aprovechó la «volada» del ajuste nacional para realizar una purga interna de voces críticas.
Interna feroz: El PJ de Lanús, un polvorín
Detrás de los despidos asoma también la sombra de la interna partidaria. Mientras Álvarez intenta consolidar el poder de La Cámpora, sectores alineados con el kicillofismo y el exintendente Darío Díaz Pérez miran con recelo el manejo de los recursos en la Secretaría de Espacio Público.
La paradoja es total: el municipio se posiciona como el «escudo» contra las políticas de Javier Milei, pero aplica métodos de contratación y despido que los gremios locales califican de «flexibilización laboral encubierta».
Impacto en el servicio
Con el conflicto en su punto máximo, el servicio de barrido en diversas zonas del distrito ya empieza a mostrar deficiencias. Los trabajadores despedidos mantienen el estado de alerta y aseguran que presentarán denuncias ante el Ministerio de Trabajo, exigiendo no solo la reincorporación, sino también el blanqueo de una situación laboral que califican de «esclavitud moderna».
En Lanús, la grieta no solo es con Nación; ahora es una herida abierta entre el despacho del intendente y los trabajadores que barren sus calles.

































