
Tras la rebelión policial en Rosario y la capital santafesina, el clima en la Policía de la Provincia de Buenos Aires entró en zona crítica. Con básicos de 850.000 pesos que consideran “insuficientes”, sectores de la fuerza ya hablan de medidas de fuerza para mediados de febrero. Axel Kicillof y su ministro de Seguridad, Javier Alonso, monitorean el minuto a minuto.
La imagen de patrulleros rodeando la Casa de Gobierno en Santa Fe este 10 de febrero de 2026 encendió todas las alarmas en los despachos de la gobernación bonaerense. Lo que comenzó como un reclamo salarial en la provincia vecina —que ya derivó en el pase a disponibilidad de 20 agentes y causas penales por abandono de servicio— amenaza con cruzar el Arroyo del Medio y despertar al «gigante dormido»: la Bonaerense.
El detonante: El salario por debajo de la línea de pobreza
Mientras en Santa Fe la tensión escaló por plus operativos y adicionales, en Buenos Aires el reclamo es más estructural. Según fuentes consultadas, el malestar se centra en tres puntos que los efectivos consideran «insostenibles»:
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Sueldo Básico: Los sectores autoconvocados sostienen que el básico de $850.000 no alcanza para cubrir una canasta básica real en el Conurbano.
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Horas CORES: El valor de las horas extras (CORES) está congelado en $1.200, una cifra que los uniformados tildan de «irrisoria» frente a la inflación de enero que rondaría el 2,8%.
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Colapso de IOMA: La falta de cobertura médica y los copagos en la obra social provincial son un foco de conflicto constante que afecta el bienestar familiar del policía.
¿Contagio o coincidencia?
La historia reciente juega en contra de la calma. No es la primera vez que una protesta en el interior sirve de combustible para Buenos Aires. El ministro de Seguridad bonaerense, Eduardo Javier Alonso, ya habría mantenido reuniones de urgencia con el Gobernador para evitar que las convocatorias que circulan por redes sociales y grupos de WhatsApp cristalicen en una protesta formal a mediados de mes.
«Con 850 lucas es imposible vivir. Los traslados son de 12 horas y los malos tratos de la superioridad son moneda corriente. Si Santa Fe pudo plantarse, nosotros no estamos lejos», advierten desde grupos de efectivos retirados y familiares, quienes suelen ser la cara visible de estos reclamos para evitar sanciones directas a los activos.






























