
En una masiva jornada de protesta, la secretaria adjunta de ATE Nacional, Mercedes Cabezas, advirtió sobre la crisis terminal de las obras sociales y el colapso del sistema público por el ajuste del Gobierno nacional.
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) llevó su reclamo al corazón del sistema de control sanitario. Frente a la sede de la Superintendencia de Servicios de Salud, trabajadores y dirigentes denunciaron lo que consideran un plan sistemático de abandono prestacional y desfinanciamiento estatal bajo la gestión de Javier Milei.
La movilización, que contó con el respaldo de diversos sindicatos del sector, puso el foco en dos frentes críticos: la asfixia financiera de las obras sociales y la incapacidad del sistema público para absorber la demanda de quienes ya no pueden costear la medicina privada.
«Un retroceso sanitario sin precedentes»
Mercedes Cabezas, secretaria adjunta de ATE Nacional, fue la voz principal de la jornada y no ahorró críticas hacia la Casa Rosada.
“Vinimos a la Superintendencia a reclamar y, fundamentalmente, a denunciar el vaciamiento que se está llevando adelante con las obras sociales en nuestro país, pero también el abandono de la salud pública”, sentenció la dirigente.
Para Cabezas, el escenario actual es el resultado directo de las políticas implementadas desde diciembre: “Desde que asumió Javier Milei estamos viendo un retroceso muy grande en materia sanitaria. No solo por el vaciamiento de las políticas públicas, sino por la situación de cientos de familias que se ven obligadas a volcarse al sistema público porque ya no pueden afrontar el costo de las prepagas”.
El fantasma de los despidos y la ocupación de edificios
La tensión durante la protesta aumentó cuando los trabajadores advirtieron que la paciencia gremial tiene un límite. Ante los rumores de nuevas cesantías en el área de salud, los manifestantes aseguraron que, de concretarse más despidos, no descartan iniciar una permanencia por tiempo indeterminado dentro del edificio de la Superintendencia.
Un sistema «diezmado»
La dirigente sindical describió una realidad alarmante donde la falta de inversión estatal se combina con salarios que no cubren la canasta básica:
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Fuga del sector privado: Miles de usuarios de prepagas caen en el sistema público tras los aumentos desmedidos.
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Desinversión: Escasa infraestructura y falta de insumos básicos.
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Crisis salarial: Profesionales altamente capacitados que perciben remuneraciones por debajo de la línea de pobreza.
“Un sistema de salud diezmado difícilmente pueda dar respuesta a los cientos de miles de familias que lo eligen y lo sostienen. Mucho menos podrá atender a quienes hoy dependen exclusivamente del sistema público para acceder a prestaciones que antes encontraban en el sector privado”, concluyó Cabezas.































